Homo moneta

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domingo, 31 de marzo de 2013

El Discurso de las Profecías de la Federación. Fray Servando Teresa de Mier (1823)


José Servando Teresa de Mier Noriega y Guerra
Se nos ha censurado de que proponíamos un gobierno federál, en el nombre, y central en la realidad. Yo he oído hacer la misma crítica del proyecto constitucional de la nueva comisión. Pero ¿qué no hay más de un modo de federarse? Hay federación en Alemania, la hay en Suiza, la hubo en Holanda, la hay en los Estados Unidos de América, en cada parte ha sido o es diferente, y aun puede haberla de otras varias maneras. Cuál sea la que a nosotros contenga hoc opus, hic labor est. Sobre este objeto va a girar mi discurso. La antigua comisión opinaba, y yo creo todavía, que la federación a los principios debe ser muy compacta, por ser así más análoga a nuestra educación y costumbres, y más oportuna para la guerra que nos amaga, hasta que pasadas estas circunstancias en que necesitamos mucha unión, y Progresando en la carrera de la libertad, podamos, sin peligro, ir soltando las andaderas de nuestra infancia política hasta llegar al colmo de la perfección social, que tanto nos ha arrebatado la atención en los Estados Unidos.
La prosperidad de esta república vecina ha sido, y está siendo el disparador de nuestra América porque no se ha ponderado bastante la inmensa distancia que' media entre ellos y nosotros. Ellos eran ya Estados separados e independientes unos de otros, y se federaron para unirse contra la opresión de la Inglaterra; federarnos nosotros estando unidos, es dividirnos y atraernos los males que ellos procuraron remediar con esa federación. Ellos habían vivido bajo una constitución que con sólo suprimir el nombre de rey es la de una república: nosotros encorvados 300 años bajo el yugo de un monarca absoluto, apenas acertamos a dar un paso sin tropiezo en el estudio desconocido de la libertad somos como niños a quienes poco ha se han quitado las fajas, o como es clavos que acabamos de largar cadenas inveteradas. Aquél era un pueblo nuevo, homogéneo, industrioso, laborioso, ilustrado y lleno de virtudes sociales, como educado por una nación libre; nosotros somos un pueblo viejo, heterogéneo, sin industria, .enemigos del trabajo y queriendo vivir de empleos como los españoles tan ignorante en la masa general como nuestros padres, y carcomido de los vicios anexos a la esclavitud de tres centurias. Aquél es un pueblo pesado, sesudo, tenaz; nosotros una nación de veletas, si se me permite esta expresión; tan vivos como el azogue y tan movibles como él. Aquellos Estados forman a la orilla del mar una faja litoral y cada uno tiene los puertos necesarios a su comercio; entre nosotros sólo en algunas provincias hay algunos puertos o fondeaderos, y la naturaleza misma, por decirlo así, nos ha centralizado.
Que me canso en estar indicando a V. Sob. la diferencia enorme de situación y circunstancias que ha habido y hay entre nosotros y ellos, para deducir de ahí que no nos puede convenir su misma federación, si ya nos lo tiene demostrado la experiencia en Venezuela, en Colombia. Deslumbrados como nuestras provincias con la federación próspera de los Estados Unidos, la imitaron a la letra y se perdieron. Arroyos de sangre han corrido diez años para medio recobrarse y erguirse, dejando tendidos en la arena casi todos sus sabios y casi toda su población blanca. Buenos Aires siguió su ejemplo; y mientras estaba envuelto en el torbellino de su alboroto interior, fruto de la federación, el Rey del Brasil, se apoderó impunemente de la mayor y mejor parte de la república. ¿Serán perdidos para nosotros todos esos sucesos? ¿No escarmentamos sobre la cabeza de nuestros hermanos del sur, hasta que truene el rayo sobre la nuestra, cuando ya nuestros males no tengan remedio o nos sea costosísimo? Ellos escarmentados se han centralizado: ¿nosotros nos arrojaremos sin temor al piélago de sus desgracias, y los imitaremos en su error en vez de imitarlos en su arrepentimiento? Querer desde el primer ensayo de la libertad remontar hasta la cima de la perfección social, es la locura de un niño que intentase hacerse hombre perfecto en un día. Nos agotaremos en el esfuerzo, sucumbiremos bajo una carga desigual a nuestras fuerzas. Yo no sé adular ni temo ofender, porque la culpa no es nuestra sino de los españoles; pero es cierto que en las más de las provincias apenas haya hombres aptos para enviar al Congreso General; y quieran tenerlos para congresos provinciales, poderes ejecutivos y judiciales, ayuntamientos, etc., etc. No alcanzan las provincias a pagar sus diputados al Congreso Central, iy quieren echarse a cuestas todo el tren y el peso enorme de los empleados de una soberanía!
¿Y qué hemos de hacer, se nos responderá, si así lo quieren, así lo piden? Decirles lo que Jesucrito a los hijos ambiciosos del Zebedeo: No sabéis lo que pedís: nescitis quid petatis. Los pueblos nos llaman sus padres, tratémoslos como a niños que piden lo que no les conviene: nescitis quid petatas. "Se necesita valor, dice un sabio político, para negar a un pueblo entero; pero es necesario a veces contrariar su voluntad para servirlo mejor. Toca a sus representantes ilustrarlo y dirigirlo sobre sus intereses, o ser responsable de su debilidad."Al pueblo se le ha de conducir, no obedecer. Sus diputados no somos mandaderos, que hemos venido aquí a tanta costa y de tan largas distancias para presentar el billete de nuestros amos. Para tan bajo encargo sobraban lacayos en las provincias o corredores en México. Si los pueblos han escogido hombres de estudios e,integridad para enviarlos a deliberar en un Congreso General sobre sus más caros intereses, es para que acopiando luces en la reunión de tantos sabios decidamos lo que mejor les convenga; no para que sigamos servilmente los cortos alcances de los provincianos circunscritos en sus territorios. Venimos al Congreso General para ponernos como sobre una atalaya, desde donde columbrando el conjunto de la nación, podamos proveer con mayor discernimiento a su bien universal. Somos sus árbitros y compromisarios, no sus mandaderos. La soberanía reside esencialmente en la nación, y no pudiendo ella en masa elegir sus diputados, se distribuye la elección por las provincias; pero una vez verificada, ya no son los electos diputados precisamente de tal o tal provincia, sino de toda la nación. Este es el axioma reconocido de cuantos publicistas han tratado del sistema representativo. De otra suerte el diputado de Guadalajara no pudiera legislar en México, ni el de México determinar sobre los negocios de Veracruz. Si, pues, todos y cada uno de los diputados lo somos de toda la nación, ¿cómo puede una fracción suya limitar los poderes de un diputado general? Es un absurdo, por no decir una usurpación de la soberanía de la nación.
Yo he oído atónito aquí a algunos señores de Oáxaca y Jalisco, decir que no son dueños de votar como les sugiere su convicción y conciencia, que teniendo limitados sus poderes no son plenipotenciarios o representantes de la soberanía de sus provincias. En verdad, nosotros los hemos recibido aquí como diputados, porque la elección es quien les dió el poder, y se los dió para toda la nación; el papel que abusivamente se llama poder, no es más que una constancia de su legítima elección; así como la ordenación es quien da a los presbíteros la facultad de confesar, lo que se llama licencia no es más que un testimonio de su aptitud para ejercer la facultad que tiene por su carácter. Aquí de Dios. Es una regla sabida del derecho, que toda condición absurda o contradictoria o ilegal que se ponga en cualquier poder, contrato, etc., o la anula e irrita, o debe considerarse como no puesta. Es así que yo he probado que la restricción puesta por una provincia en los poderes de un diputado de toda la nación es absurda. Es así que es contradictorio, porque implica Congreso Constituyente con bases ya constituidas cualesquiera que sean, como de república federada se determina ya en esos poderes limitados. Es así que es ilegal, porque en el decreto de convocatoria está prohibida toda restricción. Luego, o los poderes que la traen son nulos y los que han venido con ellos deben salir luego del Congreso, o debe considerarse como no puesta, y esos diputados quedan en plena libertad para sufragar como los demás, sin ligamen alguno. Yo no alcanzo qué respuesta sólida se puede dar a este argumento.
Pero volviendo a nuestro asunto: ¿es cierto que la nación. quiere república federada y en los términos que intente dársenos por el artículo 6? ? Yo no quisiera ofender a nadie; pero me parece que algunos inteligentes en las capitales, previendo que por lo mismo han de recaer en ellos los mandos y los empleos de las provincias, son los que quieren esa federación y han hecho decir a los pueblos que la quieren. Algunos señores diputados se han empeñado en probar que las provincias quieren república federada; pero ninguno ha probado, ni probará jamás, que quieran tal especie de federación angloamericana, y más que angloamericana. ¿Cómo han de querer los pueblos lo que no conocen? Nihil volitum quin prae congnitum. Llámense cien hombres, no digo de los campos, ni de los pueblos donde apenas hay quien sepa leer, ni que existen siquiera en el mundo angloamericanos, de México mismo, de esas galerías háganse bajar cien hombres, pregúnteseles qué casta de animal es república federada, y doy mi pescuezo si no responden treinta mil desatinos. iY esa es la pretendida voluntad general con que se nos quiere hacer comulgar como a niños! Esa voluntad general numérica es un sofisma, un mero sofisma, un sofisma que se puede. decir reprobado por Dios cuando dice en las Escrituras: "No sigas a la turba para obrar el mal, ni descanses en el dictamen de la multitud para apartarte del sendero de la verdad."Ne sequaris turbam and faciendunr calum, nec in judicio plurimorum acquiescas sententiae, ut a yero devies.
Esa voluntad general es la que alegaba en su favor Iturbide, y podía fundarla en todos los medios comunes de establecerla, vítores, fiestas, aclamaciones, juramentos, felicitaciones, de todas las corporaciones de la nación, que se competían en tributarle homenajes, e inciensos, llamándole libertador, héroe, ángel tutelar, columna de la religión, el (mico hombre digno de ocupar el trono de Anáhuac. A fe mía que no dudaba ser ésta la voluntad general uno de los más fogosos defensores de la federación que se pretende, cuando pidió aquí la coronación de Iturbide.
¿Y era esa la voluntad general? Señor, no era la voluntad legal, única que debe atenderse. Tal es la que emiten los representantes legítimos del pueblo, sus árbitros, sus compromisarios, deliberando en plena y entera libertad: como aquélla es la voluntad y creencia de los fieles, la que pronuncian los obispos y presbíteros sus representantes en un concilio o congreso libre y general de la Iglesia, de la cual se ha tomado el sistema representativo desconocido de los antiguos. El pueblo siempre ha sido víctima de la seducción de los demagogos
turbulentos; y así su voluntad numérica es un fanal muy obscuro, una brújula muy incierta. Lo que ciertamente quiere el pueblo es su bienestar, en esto no cabe equivocación; pero la habría muy grande y perniciosa si se quisiera, para establecerle este bienestar, seguir por norma la voluntad de hombres groseros e ignorantes, cual es la masa general del pueblo, incapaces de entrar en las discusiones de la política, de la economía y del derecho público. Con razón, pues, el anterior Congreso, después de una larga y madura discusión, mandó que se diesen a los diputados los poderes para constituir a la nación según ellos entendiesen ser la voluntad general.
Esa voluntad general numérica de los pueblos, esa degradación de sus representantes hasta mandaderos y órganos materiales, ese estado natural de la nación, tantas otras iguales zarandajas con que nos están machacando las cabezas los pobres políticos de las provincias, no son sino los principios ya rancios, carcomidos y detestados con que los jacobinos perdieron a la Francia, han perdido a la Europa y cuantas partes de nuestra América han abrazado sus principios. Principios, si se quiere metafísicamente verdaderos; pero inaplicables en la práctica, porque consideran al hombre en abstracto, y tal hombre no existe en la sociedad. Yo también fui jacobino, y consta en mis dos Cartas de un Americano al Español en Londres, porque en España no sabíamos más que lo que habíamos aprendido en los libros revolucionarios de la Francia. Yo la vi 28 años en una convulsión perpetua, veía sumergidos en la misma a cuantos pueblos adoptaban sus principios; pero como me parecían la evidencia misma, trabajaba en buscar otras causas a quienes atribuir tanta desunión, tanta inquietud y tantos males. Fui al cabo a Inglaterra, la cual permanecía tranquila en medio de la Europa alborotada como un navío encantado en medio de una borrasca general. Procuré averiguar la causa de este fenómeno; estudié en aquella vieja escuela de política práctica, lei sus Burjes, sus Paleis, sus Bentham y otros muchos autores, oi a sus sabios y quedé desengañado de que el daño provenía de los principios jacobinos. Estos son la caja de Pandora donde están encerrados los males del universo. Y retrocedí espantado, cantando la palinodia, como ya lo había hecho en su tomo 6? mi célebre amigo el español Blanco White.
Si sólo se tratase de insurgir a los pueblos contra susgobernantes, no hay medio más a propósito que dichos principios, porque lisonjean el orgullo y vanidad natural del hombre, brindándole con un cetro que le han arrebatado manos extrañas. Desde que uno lee los primeros capítulos del Pacto Social/deRousseau, se irrita contra todo gobierno como contra una usurpación de sus derechos; salta, atropella y rompe todas las barreras, todas las leyes, todas las instituciones sociales establecidas para contener sus pasiones, como otras tantas trabas indignas de su soberanía. Pero como cada uno de la multitud ambiciona su pedazo, y ella en la sociedad es indivisible, ellos son los que se dividen y despedazan se roban, se saquean, se matan, hasta que sobre ellos cansados o desolados, se levanta un déspota córonado, o un demagogo hábil y los enfrena con un cetro, no metafísico, sino de hierro verdadero; paradero último de la ambición de los pueblos y de sus divisiones intestinas.
Ha habido, hay, y yo conozco algunos demagogos de buena fe, que seducidos ellos mismos por la brillantez de los principios y la belleza de las teorías jacobinas, se imaginan que dado el primer impulso al pueblo, serán dueños de contenerlo, o el pueblo se contendrá como ellos mismos en una raya razonable. Pero la experiencia ha demostrado que una vez puestos los principios, las pasiones sacan las consecuencias; y los mismos conductores del pueblo que rehúsan acompañarlo en el exceso de sus extravíos, cargados de nombres oprobiosos, como desertores y apóstatas de liberalismo y de la buena causa, son los primeros que perecen ahogados entre las tumultuosas olas de un pueblo desbordado. iCuántos grandes sabios y excelentes hombres expiraron en la guillotina levantada por el pueblo francés, después de haber sido sus jefes y sus ídolos!
¿Qué, pues, concluiremos de todo esto? , se me dirá. ¿Quiere usted que nos constituyamos en una república central? No. Yo siempre he estado por la federación, pero una federación razonable y moderada, una federación conveniente a nuestra poca ilustración y a las circunstancias de una guerra inminente, que debe hallarnos muy unidos. Yo siempre he opinado por un medio entre la confederación laxa de los Estados Unidos, cuyos defectos han patentizado muchos escritores, que allá mismo tiene muchos antagonistas, pues el pueblo está dividido entre federalistas y demócratas: un medio, digo, entre la federación laxa de "los Estados Unidos y la concentración peligrosa de Colombia y del Perú: un medio en que dejando a las provincias las facultades muy precisas para proveer a las necesidades de su interior, y promover su prosperidad, no se destruya a la unidad, ahora más que nunca indispensable, para hacernos respetables y temibles a la Santa Alianza, ni se enerve la acción del gobierno, que ahora más que nunca debe ser enérgica, para hacer obrar simultánea y prontamente todas las fuerzas y recursos de la nación. Medio titussimus ibis. Este esmi voto y mi testamento político.
Dirán los señores de la comisión, porque ya alguno me lo ha dicho, que ese medio que yo opino es el mismo que sus señorías han procurado hallar, pero con licencia de su talento, luces y sana intención, de que no dudo, me parece que no lo han encontrado todavía. Han condescendido con los principios anárquicos de los jacobinos, la pretendida voluntad general numérica o quimérica de las provincias y la ambición de sus demagogos. Han convertido en liga de potencias la federación. de nuestras provincias. Dese a cada una esa soberanía parcial, y por lo mismo ridícula, que se propone en el artículo 6? , y ellas se la tomarán muy de veras. Cogido el cetro en las manos, ellas sabrán de diestro a diestro burlarse de las trabas con que en otros artículos se pretende volvérsela ilusoria. Sanciónese el principio que ellas sacarán las consecuencias y la primera que ya dedujo expresamente Querétaro, es no obedecer de V. Sob. y del gobierno sino lo que les tenga cuenta. Zacatecas instalando su congreso contituyente, ya prohibió se le llamase provincial. Jalisco publicó unas instrucciones para sus diputados que eluden la convocatoria, y contra lo que en ésta se mandó, tres provincias limitaron a los suyos los poderes, y estamos casi seguros de que la de Yucatán no será tan obediente. Son notorios los excesos a que se han propasado las provincias desde que se figuraron soberanas. ¿Qué será cuando las autorice el Congreso General? iAh! ni en éste nos hallaríamos si no se les hubiera aparecido un ejército.
No hay que espantarse, me dicen, es una cuestión de nombre. Tan reducida queda por otros artículos la soberanía de los Estados, que viene a ser nominal. Sin entrar en lo profundo de la cuestión, que es propia del artículo 6°, y de mostrar que residiendo la soberanía esencialmente en la nación, no puede convenir a cada una de las provincias que está ya determinado la componen; yo convengo en que todo país que no se basta a sí mismo para repeler toda agresión exterior, es un soberanuelo ridículo y de comedia. Pero el pueblo se atiene a los nombres, y la idea que el nuestro tiene del nombre de soberanía es la de un poder supremo y absoluto, porque no ha conocido otra alguna. Con esto basta para que los demagogos lo embrollen, lo irriten a cualquier decreto, que no les acomode, del gobierno general, y lo induzcan a la insubordinación, la desobediencia, el cisma y la anarquía. Si no es ese el objeto, ¿para qué tantos fieros y amenazas si no les concedemos esa soberanía nominal? de suerte que Jalisco hasta no obtenerla se ha negado a prestarnos auxilios párala defensa común en el riesgo que nos circunda. Aquí ha_y misterio: latet anguis, cavete.
Bien expreso está en el mismo artículo 6° , se me dirá, que esa soberanía de las provincias es sólo respectiva a su interior. En ese sentido también un padre de familia se puede llamar soberano en su casa. ¿Y qué diríamos si alguno de ellos se nos viniese braveando porque no expidiésemos un decreto que sancionase esa soberanía nominal respectiva a su familia? Latet anguis cavete, iterum dico, cavete. Eso del interior tiene una significación tan vaga como inmensa, y sobrarán intérpretes voluntarios, que alterando el recinto de los congresos provinciales, según sus intereses, embaracen a cada paso y confundan al gobierno central. Ya ésta provincia cree de su resorte interior restablecer aduanas marítimas y nombrar sus empleados; aquélla se apodera de los caudales de la minería o del estanco del tabaco, y aun de los fondos de las misiones de Californias: una levanta regimientos para oponerlos a los del supremo poder ejecutivo, otras dos reducen en sus planes todo el gran quehacer de éste y del Congreso General a tratar con las potencias extranjeras y sus embajadores. Muchas gracias. No nos dejamos alucinar, señor: acuérdese V. Sob. que los nombres son todo para el pueblo, y que el de Francia con el nombre de soberano todo lo arruinó, lo saqueó, lo asesinó y lo arrasó.
No, no. Yo estoy por el proyecto de bases del antiguo Congreso. Allí se da al pueblo la federación que pide, si la pide; pero organizada de la manera menos dañosa, de la manera más adecuada, como antes dije ya, a las circunstancias de nuestra poca ilustración, y de la guerra que pende sobre nuestras cabezas, y exige para nuestra defensa la más perfecta unión. Allí también se establecen congresos provinciales aunque no tan soberanos; pero con atribuciones suficientes para promover su prosperidad interior, evitar la arbitrariedad del gobierno en la provisión de empleos y contener los abusos de los empleados. En esos congresos irán aprendiendo las provincias la táctica de las asambleas y el paso de marcha en el camino de la libertad, hasta que progresando en ella, cesando el peligro actual y reconocida nuestra independencia, la nación revisase su constitución, y guiada por la experiencia fuese ampliando las facultades de los congresos provinciales, hasta llegar sin tropiezo al colmo de la perfección social. Pasar de repente de un extremo al otro, sin ensayar bien el medio, es un absurdo, un delirio; es determinar, en una palabra, que nos rompamos las cabezas. Protesto ante los cielos y la tierra que nos perdemos si no se suprime el artículo de soberanías parciales. Actum est de republica. Señor, por Dios, ya que queremos imitar a los Estados Unidos en la federación, imitémoslos en la cordura con que suprimieron el artículo de Estados soberanos en su segunda constitución.
Señor, a mí no me infunden miedo los tiranos. Tan tirano puede ser el pueblo como un monarca; y mucho más violento, precipitado y sanguinario, como lo fue el de Francia en su revolución y se experimenta en cada tumulto; y si yo no temí hacer frente a Iturbide a pesar de las crueles bartolinas en que me sepultó y de la muerte con que me amenazaba, también sabré resistir a un pueblo indócil que intenta dictar a los padres de la patria como oráculos sus caprichos ambiciosos, y se niegue a estar en la línéa demarcada por el bien y utilidad general.
Nec civium ardor prava jubentium Nec vultus instantes tyrani Mente quatit solida.
Habrá guerra civil, se me objetará, si no concedernos a las provincias lo que suena que quieren. ¿Y qué no hay esa guerra ya?
Seditione, dolis, scelere, atque libídine, el ria, Iliacos intra muros peccatur, et extra.
Habrá guerra civil, ¿y tardará en haberla si sancionamos esa federación, o más liga y alianza de soberanos independientes? Si como dice el proverbio, dos gatos en un saco son incompatibles, ¿habrá larga paz entre tanto soberanillo, cuyos intereses por la contigüedad han de cruzarse y chocarse necesariamente? ¿Es acaso menos ambicioso un pueblo soberano que un soberano particular? Dígalo el pueblo romano, cuya ambición no paró hasta conquistar el mundo. A esto se agrega la suma desigualdad de nuestros pretendidos principados. Una provincia tiene un millón y medio, otra sesenta mil habitantes: unas medio millón, otras poco más de tres mil como Texas; y ya se sabe que el peje grande, siempre, siempre se ha tragado al chico. Si intentamos igualar sus territorios, por donde deberíamos comenzar en caso de esa federación, ya tenemos guerra civil; porque ninguna provincia sufrirá que se le cercene su terreno. Testigos los cañones de Guadalajara contra Zapotián, y sus quejas sobre Colima, aunque según sus principios, tanto derecho tienen estos partidos para separarse de su anterior capital, como Jalisco para haberse constituido independiente de su antigua metrópoli. Provincias pequeñas, aunque no en ambición, también rehúsan unirse a otras grandes. Aquí se ha leído la representación de Tlaxcala contra su unión a Puebla. Consta en las instrucciones de varios dipu. tados, que otras provincias pequeñas tampoco quieren unirse a otras iguales para formar un Estado; sea por la ambición de los capataces de cada una, o sea por antiguas rivalidades locales. De cualquier manera todo arderá en chismes, envidias y divisiones; y habremos menester un ejército que ande de Pilatos a Herodes para apaciguar las diferencias de las provincias, hasta que el mismo ejército nos devore según costumbre, y su general se nos convierta en emperador, o a río revuelto nos pesque un rey de la Santa Alianza. Et irit novissimus error peior priore.
Importa que esa alianza, santa por antífrasis, nos halle constituidos:. si no, somos perdidos. Mejor y más pronto lo seremos, digo yo, si nos halla constituidos de la'manera que se intenta. Lo que importa es que nos halle unidos, y por lo mismo más fuertes, virtus unita fortior; pero esa federación va a desunirnos y a abismarnos en una archipiélago de discordias. Del modo que se intenta constituirnos, ¿no lo estaban Venezuela, Cartagena y Cundinamarca? Pues entonces fue precisamente cuando, a pesar de tener a su cabeza un general como Miranda, por las rémoras de la federación (Aunque hayan intervenido otras causas secundarias) un quidam, Monteverde, con un puñado de soldados destruyó, con un paseo militar, la república de Venezuela, y poco después Morillo, que sólo había sido un sargento de marina, hizo lo mismo con las repúblicas de Cartagena y Santa Fe. De la misma manera que se intenta constituirnos, lo intentaron las provincias de Buenos Aires sin sacar otro fruto en muchos años que incesantes guerras civiles, y mientras se batían por sus partículas de soberanía, el Rey de Portugal extendió la guerra sin contradicciones sobre Montevideo y el inmenso territorio de la' izquierda del río de la Plata. Observan viajeros juiciosas que tampoco los Estados Unidos podrían sostenerse contra una potencia central que los atacase en su continente, porque toda la federación es débil por su naturaleza, y por eso no han podido adelantar un paso por la parte limítrofe del Canadá dominado por la Inglaterra. Lejos, pues, de garantizarnos la federación propuesta contra la Santa Alianza, servirá para mejor asegurarle la presa. Divide ut imperes.
Cuando al concluir el doctor Becerra su sabio y juicioso voto, se le oyó decir, que no estábamos aún en sazón de constituirnos, y debía dejarse este negocio gravísimo para cuando estuviese más ilustrada la nación y reconocida nuestra independencia; vi a varios sonreír de compasión, como si hubiese proferido un desbarro. Y sin embargo, nada dijo de extraño. Efectivamente los Estados Unidos no se constituyeron hasta concluida la guerra con la Gran Bretaña, y reconocida su independencia por ella, Francia y España. ¿Y con qué se rigieron mientras? Con las máximas heredadas de sus padres; y aun la constitución que después dieron no es más que una colección de ellas. ¿Dónde está escrita la constitución de Inglaterra? En ninguna parte. Cuatro o cinco artículos fundamentales, como la ley de habeas corpus componen su constitución. Aquella nación sensata no gusta de principios generales ni máximas abstractas, porque son impertinentes para el gobierno del pueblo, y sólo sirven para calentar las cabezas y precipitarlo a conclusiones erróneas. Es propio del genio cómico de los franceses fabricar constituciones dispuestas como comedias por escenas, que de nada les han servido. En treinta años de revolución formaron casi otras tantas constituciones y todas no fueron más que el almanaque de aquel año. Lo mismo sucedió con las varias que se dieron a Venezuela y Colombia. ¿Y por qué? , porque aún no estaban en estado de constituirse, sino de ilustrarse y batirse contra el enemigo exterior, como lo estamos nosostros. ¿Y mientras con qué nos gobernamos? , con lo mismo que hasta aquí, con la constitución española, las leyes que sobran en nuestros códigos no derogados, los decretos de las Cortes Españolas hasta el año de 20 y las del Congreso que ha ido e irá modificando todo esto conforme al sistema actual y a nuestras circunstancias. Lo único que nos falta es un decreto de V, Sob. al supremo poder ejecutivo para que haga observar todo eso. Si esta amenazando disolución al Estado, es porque tenemos con la falta de este decreto paralizado al gobierno.
No, no es la falta de constitución y leyes lo que se trae entre manos con tanta agitación, es el empeño de arrancarnos el decreto de las soberanías parciales, para hacer después en las provincias cuanto se antoje a sus demagogos. Quieren los enemigos del ordenque consagremos el principio para desarrollar las consecuencias que ocultan en sus corazones, embrollar con el nombre al pueblo y conducirlo a la disensión, al caos, a la anarquía, al enfado y a la detestación del sistema republicano, a la anarquía, a los Borbones o a Iturbide. Hay algo de esto en el mitote a que han provocado al inocente pueblo de algunas provincias. Yo tiemblo cuando miro que en aquellas donde más arde el fuego, están a la cabeza del gobierno y de los negocios los iturbidistas más fogosos y declarados. No quiero explicarme más: al buen entendedor pocas palabras.
Guardémonos, señor, de condescender a cada grito que resuene en las provincias equivocadas, porque las echaremos a perder como un niño mimado cuyos antojos no tienen término. Guardémonos de que crean que nos intimidan sus amenazas, porque cada día crecerá el atrevimiento y se multiplicarán los charlatanes. Guardaos, decía Cayo Claudio al Senado Romano, de acceder a lo que pide el puebloSmientras se mantenga armado sobre el monte Aventino, porque cada día formará una nueva empresa hasta arruinar la autoridad del Senado y destruir la república. A la letra se cumplió la profecía.
¡Firmeza, padres de la patria! Deliberad en una calma prudente, según el consejo de Augusto, festina len te; dictad impávidos la constitución que en Dios y en vuestra conciencia creais convenir mejor al bien universal de la nación, y dejad al cuidado del gobierno hacerla obedecer. El no cesa de protestar que tiene las fuerzas y medios suficientes para obligar al cumplimiento de cuanto V. Sob. decrete, sea lo que fuere, si lo autoriza para emplearlos. También Washington levantó la espada para hacer a la provincia de Maryland obedecer la segunda constitución, si vis pacem, para bellum. No hay mejor ingrediente para la docilidad: si vis pacem, para bellum. Y no tendremos mucho qué hacer porque no son nuestros pueblos por su naturaleza indocilísimos, ni resisten ellos las providencias, sino algunos demagogos o ambiciosos, que no pudiendo figurar en la metrópoli, han ido a engañar las provincias, para alborotarlas y tomar su voz, para hacerse respetables y medrar en sus própios intereses, st vis pacem, para bellum.
Cuatro son las provincias disidentes, y si quieren separarse, que se separen, poco mal y chico pleito. También los padres abandonan a hijos obstinados, hasta que desengañados vuelven representando el papel del hijo pródigo. Yo no dudo que al cabo venga a suceder con esas provincias lo que a las de Venezuela y Santa Fe. También allá metieron mucho ruido para constituirse en Estados Soberanos, y después de desgracias incalculables; enviando al Congreso General de Cúcuta sus diputados para darse una nueva constitución, que los librase de tantos males, les dieron poderes amplísimos, excepto, dicen, para hacer muchos gobiernitos. Tan escarmentados habían quedado de sus soberanías parciales. Lo cierto es que el sanguinario Morales, ese caribe inhumano, esa bestia fiera, está embarcándose con sus tropas en La Habana, y es probable que sea contra México, pues aunque Puerto Cabello, reducido a los últimos extremos, pide auxilio, aquel jefe capituló en Maracaibo, y debe estar juramentado para no volver a pelear en Costafirme. Lo cierto es que el Duque de Angulema ha pronunciado, que sojuzgada España, la Francia expedicionará contra la América, y ya se sabe que México es la niña codiciada. Veremos entonces si Jalisco, que nos ha negado sus auxilios, aunque se ha aprovechado de los caudales del gobierno de México, puede, perdido éste, salvar su partícula de soberanía metafísica.
Concluyo, señor, suplicando a V. Sob. se penetre de las circunstancias en que no hallamos. Necesitamos unión, y la federación tiende a desunión; necesitamos fuerza, y toda federación es débil por su naturaleza; necesitamos dar la mayor energía al gobierno, y la federación multiplica los obstáculos para hacer cooperar pronta y simultáneamente los recursos de la nación. En toda república, cuando ha amenazado un peligro próximo y grave se ha creado un dictador, para que reunidos los poderes en su mano, la acción sea una, más pronta, más firme, más enérgica y decisiva. iNosotros, estando con el coloso de la Santa Alianza encima, haremos precisamente lo contrario, dividiéndonos en tan pequeñas soberanías!¿Quoe tanta insania, cives?
Señor, si tales soberanías se adoptan, si se aprueba el proyecto del acta constitutiva en su totalidad, desde ahora lavo mis manos diciendo como el presidente de Judea, cuando un pueblo tumultuante le pidió la muerte de Nuestro Salvador, sin saber lo que se hacía: Inocens ego sum a sanguine justi huyus: Vos videritis. Protestaré que no he tenido parte en los males que van a llover sobre los pueblos del Anáhuac. Los han seducido para que pidan lo que nb saben ni entienden, y preveo la división, las emulaciones, el desorden, la ruina y el trastorno de nuestra tierra hasta sus cimientos. Necierunt neque intellexerunt, in tenebris ambulant, movebuntur omnia fundamenta terrae. iDios mío, salva a mi patria! Pater ignosce illis, quia nesciunt quid faciunt.






domingo, 17 de marzo de 2013

Chipre: ¿El inicio del colapso de nuestras instituciones financieras?

En las primeras horas del sábado 16 de marzo la Unión Europea acordó en conceder a Chipre un rescate con un valor 10 mil millones de euros con el fin de recapitalizar al sector bancario chipriota. Sin embargo, por primera vez en la historia, en contra de las prácticas y políticas aceptadas en el sector, se incluirá a los depositantes como parte integral activa del referido rescate. En virtud de lo anterior, se diseñó un esquema tributario a través del cual todas las personas que tengan depósitos en los bancos chipriotas inferiores a 100 mil euros tendrán que contribuir al rescate con el 6.75 por ciento de sus depósitos; y, aquéllas personas que superen dicha cifra en depósitos deberán aportar el 9.9 por ciento de sus depósitos. Esta es una medida poco acertada ya que representa un gran potencial de riesgo sistémico.

Sir Mervin King dijo en una ocasión que no era racional iniciar una corrida bancaria, menos aún si consideramos que la medida adoptada está destinada a debilitar uno de los pilares de la banca moderna: el seguro de depósito. Este pilar nació como respuesta al esquema de reservas fraccionarias heredado del Riksbank sueco fundado en el siglo XVII y que, en adición a los diseños arquitectónicos que rememoran la estructura de la Acrópolis griega, fomentó la imagen de seguridad y confianza que tenemos en nuestras instituciones bancarias hoy en día. De lo anterior podemos colegir de forma inmediata que Chipre ha asentado probablemente la primer columna de una crisis mayor; analicemos el contexto por un momento, tal como se ha atestiguado hasta el momento, los usuarios de sistema han acudido en masa a su cajero más cercano a retirar su dinero para evitar la disminución proporcional de su patrimonio referida en líneas precedentes, a tal grado que el banco central dio la instrucción de bloquear las transferencias e impedir el retiro de depósitos. Algunos analistas dirán que después del colapso de Lehman Brothers y Northern Rock en 2008 vimos grandes filas afuera de los cajeros sin que esto se materializara en la extinción de los modelos tradicionales, pero hay que considerar que la crisis de 2008 estuvo estrechamente vinculada al "shadow banking" y se apreció como un abuso de las innovaciones introducidas por los particulares y no como una violación a los derechos patrimoniales de cada individuo.

Al intervenir el Estado de forma negativa a través de esta propuesta, atestiguaremos que los bancos verán disminuida gradualmente sus depósitos, los usuarios buscarán alternativas sustentadas en los proyectos democráticos financieros toda vez que el Estado destruye los pilares de confianza y seguridad, y veremos que el presente rescate quedará inservible ya que los bancos no podrán operar de forma óptima bajo estas condiciones de aversión y necesitarán más ayuda. Un gran problema de riesgo moral que se extenderá a nivel soberano a naciones como España, Grecia e Italia, y que consecuentemente materializará una crisis financiera que pondrá en riesgo, no sólo a los bancos, sino a todo el entramado social que sostiene al Sistema Financero Mundial bajo las premisas de Immanuel Wallerstein.

sábado, 10 de noviembre de 2012

La Moda Austriaca

El mes pasado (octubre de 2012) el Banco Central Europeo publicó un texto titulado "Virtual Currency Schemes", un documento interesante que ha provocado una gran cantidad de opiniones "novedosas" de académicos, editores y bloggers que destacan algo que ha sido evidente desde hace la aparición de las primeras unidades de cambio digitales (sí, ha existido una gran variedad de unidades de cambio digitales además de Bitcoins, por ejemplo Vens, Flattr y Ripple): Estos proyectos encuentran su fundamento en las ideas relacionadas a la banca libre de Friedrich Hayek y la Escuela Austriaca de Economía.

Aunque la institución de la banca central está sólidamente asentada en la mayoría de los estados a partir de la Conferencia Financiera Internacional celebrada en Bruselas en 1920. Paradójicamente dos de las mentes que establecieron las bases de la banca central moderna: Walter Bagehot en "Lombard Street" y Vera Smith en "The Rationale of Central Banking", preferían el paradigma de la banca libre, aunque ambos reconocieron que la abolición de la institución del Banco de Inglaterra resultaría poco aconsejable. En lo particular me inclino más por la postura de autores como Klein quien en su texto "The Competitive Supply of Money" establece que pocas actividades económicas pueden clamar un récord unánime y prolongado de acuerdo respecto a lo apropiado de la intervención del Estado en el suministro de moneda.

Las discusiones respecto a la banca libre y el rol de los bancos centrales no son nuevas toda vez que las mismas pueden ser rastreadas a finales del siglo XVIII y XIX a través del plumas como la de Talleyrand quien impulsó desde el obispado de Autun la creación del Banco de Francia. En fechas más recientes,  Friedman y Hayek abordaron el tema con gran interés con perspectivas opuestas. Por un lado Hayek cuestiona que un esquema que busca una expansión monetaria sólida pueda desarrollarse al interior de nuestros sistemas bancarios bajo el esquema tradicional; proponiendo que un paradigma de libre competencia fundamentado en el laisezz-faire respecto a la emisión de unidades da cambio derivaría en un estado en donde los bancos centrales perderían el fundamento de su existencia. Sin embargo, Friedman ve un riesgo en esta postura. El gran economista de Chicago, aprecia de manera acertada que un esquema de laisezz-faire que prescinde de la banca central o de cualquier institución reguladora respecto a los medios de pago pondría en riesgo la solemnidad contractual, la prevención del fraude y el funcionamiento de los mercados monetarios, mismos que se caracterizan por sostenerse sobre información escasa y costosa.

De lo anterior podemos colegir que, al igual que la evolución del shadow banking system influyó en el desarrollo de la crisis financiera del 2007, si no regulamos la evolución de las unidades de cambio digitales, estaremos insertando en el corazón del sistema una bomba de tiempo que desencadenará la próxima crisis financiera ya que, tal como grandes mentes como Kauffman y Calomiris aceptan, la falta de regulación y las explosiones cámbricas que han caracterizado a nuestro Sistema Financiero Mundial en términos de Wallerstein a la caída del Sistema de Bretton Woods en 1971 son los elementos principales generadores de crisis financieras, elementos que, tal como hemos apreciado a través del presente son fomentados por los seguidores de la moda austriaca.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Banca Central y Tradiciones Jurídicas

A pesar de que todos aparentemente creen en la universalidad del hombre racional (Homo oeconomicus) de la teoría neoclásica, no existe un consenso uniforme respecto a los objetivos de la banca central dentro de su mandato histórico: la estabilidad. Lo anterior deriva del hecho de que la teoría jurídica-financiera establece que las tradiciones jurídicas difieren en términos de prioridades cuando se trata de establecer los derechos de propiedad así como los derechos de los inversionistas, y como estas variantes, históricamente, determinan las diferencias existentes en el desarrollo de los sistemas financieros modernos. Por ejemplo, en términos de Ross Levine, si recurrimos a la experiencia comparada, podemos apreciar que el “Common Law” Inglés evolucionó con el objeto de proteger la propiedad de los particulares en contra de la Corona, lo cual ha facilitado a las legislaciones herederas de esta tradición desarrollar interacciones financieras dinámicas sobre las que se han estructurado dos de los sistemas nucleares en términos de Wallerstein: la Gran Bretaña del Siglo XIX y los Estados Unidos de Norteamérica del Siglo XX; por otro lado, la codificación de la Europa continental, entre las que destaca la francesa y la alemana del siglo XIX, las cuales tenían como prioridad los derechos de las instituciones soberanas, no fueron tan favorables a los desarrollos financieros toda vez que se enfocaban en el establecimiento de un Estado fuerte y los derechos de los particulares quedaban relegados a un segundo plano. Estas tradiciones fueron asimiladas en diversas partes del orbe a través de la conquista, la colonización y la imitación, y a partir de las mismas podemos apreciar cómo se configuró nuestro Sistema Financiero Mundial. Por otro lado, más allá de los sistemas occidentales, el andamiaje legal sobre el que se estructuran las finanzas islámicas ha sido diseñado por devotos banqueros musulmanes y clérigos, incluso aún cuando algunos de los nuevos productos y servicios son diseñados por mentes occidentales, los intermediarios para poder implementarlos necesitan la opinión y la aprobación de las juntas de académicos de la sharia, enfocándose en gran medida en lo que ellos llaman inversiones “éticas” por lo que la especulación financiera se considera una práctica más allá de los límites establecidos ya que puede tener un impacto negativo sobre la economía real. Como se puede colegir de lo anterior, estos sistemas no presentan un elevado grado de innovación pero disfrutan de un alto grado de estabilidad. Sin embargo, su escasa exposición a los desarrollos occidentales no significa que los sistemas herederos de la sharia carezcan de dinamismo. Es un sistema que presenta un nivel medio de innovación hacia su interior tal como podemos verificar a través del hecho de que se ha intentado generar un mercado de derivados a través de instrumentos como los tawarruqs (los cuales han sido rechazados en múltiples ocasiones por los académicos de la sharia) y de los sukuks.

Ahora bien, tal como podemos apreciar a través del estudio histórico de la moneda y en particular con el caso de las unidades de cambio digitales, los particulares suelen introducir periódicamente innovaciones que facilitan las operaciones que caracterizan al contexto por lo que no es de extrañar que, a pesar de la existencia de potenciales fricciones que más adelanta serán relevantes bajo nuestro paradigma mundial en términos de Wallerstein, los bancos centrales fieles a su tradición jurídica tienen diversos objetivos prioritarios y no contemplan entre los mismos la propuesta y la regulación de unidades de cambio y monedas más allá de los conceptos y modelos tradicionales.


En materia de regulación, de acuerdo a un estudio efectuado Davies y Green aproximadamente 120 bancos centrales intervienen directamente en la supervisión de los bancos, y en ocasiones, de otros intermediarios financieros, y en el caso particular de los pequeños países, son los reguladores de todo el sistema financiero nacional. Sin embargo en 60 países los bancos centrales no están involucrados de forma alguna en la regulación del sistema.
Con el fin de verificar de forma tangible lo expuesto en líneas anteriores, a continuación presento los mandatos de diferentes bancos centrales pertenecientes a diferentes tradiciones jurídicas (Europa, Asia, Medio Oriente y América). Para nuestro caso en particular, si consultamos la página oficial del Banco de México (www.banxico.org.mx), nos encontraremos con la siguiente presentación:

“El Banco de México es el banco central del Estado Mexicano. Por mandato constitucional, es autónomo en sus funciones y administración. Su finalidad es proveer a la economía del país de moneda nacional y su objetivo prioritario es procurar la estabilidad del poder adquisitivo de dicha moneda. Adicionalmente, le corresponde promover el sano desarrollo del sistema financiero y propiciar el buen funcionamiento de los sistemas de pago.” 

 El texto aquí referido tiene su fundamento en el artículo 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos el cual a la letra establece:

“Artículo 28 … … El Estado tendrá un banco central que será autónomo en el ejercicio de sus funciones y en su administración. Su objetivo prioritario será procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional, fortaleciendo con ello la rectoría del desarrollo nacional que corresponde al Estado. Ninguna autoridad podrá ordenar al banco conceder financiamiento. … …” 

Así como de los artículos 2 y 3, fracción I de la Ley del Banco de México:

“Artículo 2º.- El Banco de México tendrá por finalidad proveer a la economía del país de moneda nacional. En la consecución de esta finalidad tendrá como objetivo prioritario procurar la estabilidad del poder adquisitivo de dicha moneda. Serán también finalidades del Banco promover el sano desarrollo del sistema financiero y propiciar el buen funcionamiento de los sistemas de pago. 

 Artículo 3.- El Banco desempeñará las funciones siguientes: 
I. Regular la emisión y circulación de moneda, los cambios, la intermediación y los servicios financieros, así como los sistemas de pago; 
II. … 
III. … 
IV. … 
V. … 
VI. …” 

De lo anterior podemos colegir que el banco central mexicano tiene como objetivo prioritario la emisión y la regulación de la moneda nacional, es decir, la unidad de cambio oficial establecida por el Congreso de la Unión derivado de sus facultades constitucionales, sin embargo el artículo 3 de la Ley del Banco de México abre la puerta para que el banco central pueda intervenir en la regulación de las unidades de cambio, lo anterior derivado de la historia monetaria nacional que ha presenciado diversas unidades y sistemas de pago. En nuestro contexto particular, proyectos como el Túmin desarrollado por la Universidad Veracruzana Intercontinental reflejan la apertura por determinados segmentos poblacionales para adoptar unidades de cambio no oficiales con el fin de materializar sus transacciones diarias, hecho que podría acelerarse con la disminución paulatina de la brecha digital, por lo que es un buen momento para poner a prueba el andamiaje institucional de la institución referida.

Este esquema que va en el sentido de Williamson (1992) lo podemos apreciar en la regulación de otros bancos centrales, por ejemplo el Riksbank establece en el artículo 2 de la Ley de dicho banco central: 

“Artículo 2.-En concordancia con el Capítulo 9, Artículo 13 del Instrumento de Gobierno, el Riksbank es responsable de la política monetaria. 

 El objetivo de las actividades del Riksbank debe ser el mantener la estabilidad de los precios. 

El Riksbank también debe promover un sistema de pagos seguro y eficiente. 

 El Riksbank podrá emitir regulaciones en el marco de sus responsabilidades relativas a la política monetaria. Asimismo, el Riksbank podrá emitir regulaciones concernientes a las actividades ligadas con el sistema de pagos del Riksbank o con el mandato de provisión monetaria.” 

Tal como se puede apreciar, el Riksbank, fiel a su característica innovadora, posee un margen de flexibilidad que puede ser invocado a través del último párrafo y que probablemente está siendo invocado por los reguladores suecos para estructurar sus proyectos de medios de pagos digitales toda vez que la circulación de moneda metálica y billetes sólo representa el 3% de su economía derivado del hecho de que la misma se encuentra colocada entre las economías con mayores transacciones intangibles.

El Banco Popular de China, tal como está asentado de los artículos tercero y cuarto de la Ley de la República de China en materia del banco central, tiene las responsabilidades que a continuación se enuncian:

“Artículo 3.- El objetivo de las políticas monetarias será la procuración de la estabilidad del valor de la moneda y de este modo promover el crecimiento económico. 

Artículo 4.- El Banco Popular de China desempeñará las siguientes funciones y responsabilidades: 
I. Promulgar y hacer cumplir las instrucciones y regulaciones relacionadas a sus funciones y responsabilidades; 
II. Formular e implementar las políticas monetarias acorde a la ley; 
III. Emitir el Renminbi (RMB) y controlar su circulación; 
… 
… 
XIII. Otras funciones y responsabilidades prescritas por el Consejo Estatal …” 

 Este sistema es más rígido obedeciendo a la característica rígida de la mayoría de las tradiciones jurídicas asiáticas que tienen como prioridad a la economía real. Dicho mandato gira en torno al Renminbi y no contempla la regulación de unidades de cambio aunque el Estado prohibió en 2009 el uso de divisas digitales para adquirir bienes tangibles ante el temor de que estas transacciones impactaran sus prioridades económicas; en Asia también contamos con el caso de Corea del Sur en donde se determinó darle el mismo valor a las divisas digitales con relación a la moneda nacional, pero las transacciones virtuales deben pagar impuestos.

Finalmente, con referencia a la tradición islámica, la Ley Monetaria y Bancaria de Irán la cual contiene las facultades del Banco Central de la República Islámica de Irán contempla lo siguiente:

"Artículo 3
(a) El Estado es la única autoridad que tiene la facultad para emitir billetes y monedas, facultad otorgada a través del presente al Banco Central de la República Islámica de Irán
(b) …

 Artículo 10
(a) …
(b) Los objetivos del Banco Central de la República Islámica de Irán son la conservación del valor de la moneda y el equilibrio de la balanza de pagos, con el fin de facilitar las transacciones comerciales y para contribuir con el crecimiento económico del país.
(c) …



 Artículo 11
El Banco Central de la República Islámica de Irán, es la autoridad responsable de los sistemas monetario y crediticio del país, por lo que deberá cumplir con las siguientes funciones:
(a) Emitir los billetes y las monedas metálicas que constituyen la moneda de curso legal en el país de acuerdo a lo establecido en la presente Ley;
(b) …


Como era de esperarse en los sistemas regidos por la sharia, el mandato del banco central gira en torno al fomento económico interno y regulan exclusivamente la moneda descrita en el artículo 1 de la referida Ley, la cual está bastante acotada y contempla un mecanismo rígido que inicia con las propuestas del gobernador del banco central.

Adicionalmente, la tradición jurídica también determina el nivel de pragmatismo a través del cual un sistema financiero en particular hace frente a la innovación financiera (uno de los dos principales factores generadores de crisis financieras). Regresando a la experiencia comparada, las estructuras regulatorias que derivan de la tradición británica, facultan a las autoridades para abordar los casos de forma particular y de esta forma ajustar sus criterios a las prácticas y tradiciones económico-financieras. En el caso de las legislaciones derivadas del Derecho Civil francés, como es el caso de la legislación mexicana, existe una estructura regulatoria completa, internamente consistente e inmutable la cual se ajusta estrictamente a la doctrina que predica el monopolio jurídico del Estado. En el caso de éstas últimas, no se caracterizan por su dinamismo y no responden con rapidez a la innovación por lo que es posible apreciar que las leyes bajo esta tradición se encuentran incompletas, son ambiguas y plagadas de inconsistencias lo cual inhibe el desarrollo saludable de los sistemas financieros. Los sistemas financieros islámicos por su parte son considerados primitivos, carentes de transparencia, inexpertos para conducirse en procedimientos comerciales internacionales, y bastante complejos debido a su apego a la sharia; sin embargo presentan un cierto grado de pragmatismo derivado del hecho de que, a pesar de que la sharia rige los principios operativos, prácticamente todas las transacciones se redactan de acuerdo a lo establecido en la ley inglesa. Finalmente, los sistemas asiáticos consideran que un sistema financiero no debe poseer “vida propia” ya que argumentan que la tarea esencial de las instituciones que lo conforman es dar soporte a la economía y no crear trabajo para los banqueros o dolores de cabeza para los reguladores. Sin embargo, los países asiáticos pretenden participar más activamente en los mercados globales pero efectúan las reformas a su ritmo y de forma gradual. Están conscientes de que no todas las innovaciones financieras son malas y de que, bajo determinados escenarios, las empresas necesitan exponerse a un determinado nivel de riesgo, particularmente aquellas que pretenden una expansión a nivel internacional, a su vez, permitirán eventualmente a empresas extranjeras participar en el mercado asiático pero sólo después de haber generado un esquema idóneo para ello.

 En virtud de lo expuesto en estas líneas, y tal como se puede apreciar en una simulación efectuada por James R. Barth, Gerard Caprio Jr. y Ross Levine (2008), las tendencias regulatorias hacia una legislación rígida inmutable se materializan en un incremento que oscila entre un 20 y 40 por ciento de probabilidad de gestar una crisis sistémica, con la excepción de México (cuya flexibilidad se limita a un modelo bancario conservador estático a raíz de la crisis de 1994), los países que tienen un menor riesgo de gestar una crisis sistémica son aquéllos que poseen un andamiaje legal más flexible que aquéllos Estados que estructuran sus sistemas financieros en torno a normas que, aunque no carecen de coherencia, se caracterizan por su rigidez y naturaleza anacrónica.

lunes, 4 de junio de 2012

La Unión Bancaria Europea. Una receta para el desastre

La crisis de la eurozona ha planteado varios desafíos derivados de las lagunas del modelo de Mundell, sin embargo, el caos que parece llevar al euro a su desaparición, ha puesto a los reguladores europeos en las manos irracionales de Fobos y Deimos. El 28 de junio se espera la consolidación de la propuesta de una unión bancaria a través de la cual Europa en su conjunto podrá intervenir para rescatar a los bancos de la Unión que se encuentren en problemas. Esta no es una idea nueva. En 2008, se propuso la creación de un fondo común para hacer frente al colapso de Lehman Brothers, sin embargo, la oposición encabezada por Angela Merkel derivó en la decisión de que cada país debía ser responsable de sus propios bancos. En el presente contexto, con un gran potencial de corridas bancarias y fallas sistémicas apreciado principalmente a través del caso Bankia, podemos apreciar un cambio de postura bajo la cual los bancos dejarían de ser de cada uno de los Estados miembros para pasar a ser bancos de la eurozona. De esta forma Bankia se encontraría en España pero dejaría de ser español. Lo anterior parece simple, pero en un mundo regido por los principios del paradigma de Immanuel Wallerstein, se requiere de elementos homologadores como son un régimen común de resolución para implementar la disciplina de mercado, facultar al Banco Central Europeo para intervenir y regular a los bancos de la eurozona, y la creación de fondos de recapitalización y de depósitos comunes. Para muchos este planteamiento representa la salvación del euro, sin embargo yo debo discrepar. Un régimen común homologado funcionaría si seguimos creyendo que el paradigma de Mundell es el idóneo, cosa que la actual crisis ha desmentido. La eurozona está integrada por elementos nucleares y periféricos con diferentes niveles de desarrollo, solidez y formas de responder ante escenarios adversos, lo cual genera un gran potencial de riesgo moral y sistémico bajo la propuesta aquí invocada. Esta última conducirá a la toma de riesgos irracionales al amparo de los fondos comunitarios (mismos que se pretende sean ilimitados) y Europa se topará con un problema mayor a aquéllos bancos considerados demasiado grandes para quebrar. Seguramente habrá quien argumente que el régimen resolutorio permitirá a la Unión llevar de forma ordenada las fallas de los bancos. En teoría, la disciplina de mercado así debería ser aplicada, de igual forma que la teoría dictaba que, bajo el Tratado de Maastricht, no se estructurarían paquetes de ayuda como los que hemos visto hasta el momento. Lo anterior me lleva a concluir que esta propuesta obedece al temor de la desintegración europea, misma que representa otro pilar inestable de una estrucutra que requiere una reconfiguración total. Esta Unión Bancaria no aguantará los embistes de los Espíritus Animales de Keynes y en la práctica, se engañan si creen que la Unión ejercerá la cara disciplina de mercado, exponiendo nuevamente a los contribuyentes para que éstos respondan por el riesgo moral de la multicitada propuesta.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Why I'm Leaving Goldman Sachs

Texto de renuncia de Greg Smith publicado en el New York Times
Why I Am Leaving Goldman Sachs
By GREG SMITH

TODAY is my last day at Goldman Sachs. After almost 12 years at the firm — first as a summer intern while at Stanford, then in New York for 10 years, and now in London — I believe I have worked here long enough to understand the trajectory of its culture, its people and its identity. And I can honestly say that the environment now is as toxic and destructive as I have ever seen it.

To put the problem in the simplest terms, the interests of the client continue to be sidelined in the way the firm operates and thinks about making money. Goldman Sachs is one of the world’s largest and most important investment banks and it is too integral to global finance to continue to act this way. The firm has veered so far from the place I joined right out of college that I can no longer in good conscience say that I identify with what it stands for.

It might sound surprising to a skeptical public, but culture was always a vital part of Goldman Sachs’s success. It revolved around teamwork, integrity, a spirit of humility, and always doing right by our clients. The culture was the secret sauce that made this place great and allowed us to earn our clients’ trust for 143 years. It wasn’t just about making money; this alone will not sustain a firm for so long. It had something to do with pride and belief in the organization. I am sad to say that I look around today and see virtually no trace of the culture that made me love working for this firm for many years. I no longer have the pride, or the belief.

But this was not always the case. For more than a decade I recruited and mentored candidates through our grueling interview process. I was selected as one of 10 people (out of a firm of more than 30,000) to appear on our recruiting video, which is played on every college campus we visit around the world. In 2006 I managed the summer intern program in sales and trading in New York for the 80 college students who made the cut, out of the thousands who applied.

I knew it was time to leave when I realized I could no longer look students in the eye and tell them what a great place this was to work.

When the history books are written about Goldman Sachs, they may reflect that the current chief executive officer, Lloyd C. Blankfein, and the president, Gary D. Cohn, lost hold of the firm’s culture on their watch. I truly believe that this decline in the firm’s moral fiber represents the single most serious threat to its long-run survival.

Over the course of my career I have had the privilege of advising two of the largest hedge funds on the planet, five of the largest asset managers in the United States, and three of the most prominent sovereign wealth funds in the Middle East and Asia. My clients have a total asset base of more than a trillion dollars. I have always taken a lot of pride in advising my clients to do what I believe is right for them, even if it means less money for the firm. This view is becoming increasingly unpopular at Goldman Sachs. Another sign that it was time to leave.

How did we get here? The firm changed the way it thought about leadership. Leadership used to be about ideas, setting an example and doing the right thing. Today, if you make enough money for the firm (and are not currently an ax murderer) you will be promoted into a position of influence.

What are three quick ways to become a leader? a) Execute on the firm’s “axes,” which is Goldman-speak for persuading your clients to invest in the stocks or other products that we are trying to get rid of because they are not seen as having a lot of potential profit. b) “Hunt Elephants.” In English: get your clients — some of whom are sophisticated, and some of whom aren’t — to trade whatever will bring the biggest profit to Goldman. Call me old-fashioned, but I don’t like selling my clients a product that is wrong for them. c) Find yourself sitting in a seat where your job is to trade any illiquid, opaque product with a three-letter acronym.

Today, many of these leaders display a Goldman Sachs culture quotient of exactly zero percent. I attend derivatives sales meetings where not one single minute is spent asking questions about how we can help clients. It’s purely about how we can make the most possible money off of them. If you were an alien from Mars and sat in on one of these meetings, you would believe that a client’s success or progress was not part of the thought process at all.

It makes me ill how callously people talk about ripping their clients off. Over the last 12 months I have seen five different managing directors refer to their own clients as “muppets,” sometimes over internal e-mail. Even after the S.E.C., Fabulous Fab, Abacus, God’s work, Carl Levin, Vampire Squids? No humility? I mean, come on. Integrity? It is eroding. I don’t know of any illegal behavior, but will people push the envelope and pitch lucrative and complicated products to clients even if they are not the simplest investments or the ones most directly aligned with the client’s goals? Absolutely. Every day, in fact.

It astounds me how little senior management gets a basic truth: If clients don’t trust you they will eventually stop doing business with you. It doesn’t matter how smart you are.

These days, the most common question I get from junior analysts about derivatives is, “How much money did we make off the client?” It bothers me every time I hear it, because it is a clear reflection of what they are observing from their leaders about the way they should behave. Now project 10 years into the future: You don’t have to be a rocket scientist to figure out that the junior analyst sitting quietly in the corner of the room hearing about “muppets,” “ripping eyeballs out” and “getting paid” doesn’t exactly turn into a model citizen.

When I was a first-year analyst I didn’t know where the bathroom was, or how to tie my shoelaces. I was taught to be concerned with learning the ropes, finding out what a derivative was, understanding finance, getting to know our clients and what motivated them, learning how they defined success and what we could do to help them get there.

My proudest moments in life — getting a full scholarship to go from South Africa to Stanford University, being selected as a Rhodes Scholar national finalist, winning a bronze medal for table tennis at the Maccabiah Games in Israel, known as the Jewish Olympics — have all come through hard work, with no shortcuts. Goldman Sachs today has become too much about shortcuts and not enough about achievement. It just doesn’t feel right to me anymore.

I hope this can be a wake-up call to the board of directors. Make the client the focal point of your business again. Without clients you will not make money. In fact, you will not exist. Weed out the morally bankrupt people, no matter how much money they make for the firm. And get the culture right again, so people want to work here for the right reasons. People who care only about making money will not sustain this firm — or the trust of its clients — for very much longer.

miércoles, 7 de marzo de 2012

China. Receta para la Tormenta Perfecta

Democracia financiera, recorte en las tasas de interés, degradación en la calidad de los estándares crediticios, fomento del mercado inmobiliario, innovación financiera, disminución en los requerimientos de capital de la banca. Leemos lo anterior y parece que estamos elaborando una lista de las causas que desataron la Crisis Subprime cuyos efectos seguimos sufriendo el día de hoy. Sin embargo lo anterior es un listado de las medidas adoptadas en el sistema financiero chino.
Mientras la mayoría de las personas centran su atención en el problema europeo, China durante los últimos años ha tenido que hacer frente a un estancamiento en su producción manufacturera y a una contracción en el mercado inmobiliario que desatará una gran cantidad de incumplimientos de las obligaciones crediticias. Este riesgo deriva del boom crediticio de doce ceros legado por la política de Wen Jiabao entre 2009 y 2010 con la finalidad de fomentar la democracia financiera y hacer frente a la crisis financiera global.
Los bancos chinos han disminuido sus estándares con la finalidad de otorgar hipotecas a las personas que desean adquirir por primera vez una casa. El interés vinculado a estas hipotecas a finales del 2011 se encontraba entre 10 y 20 puntos arriba de la tasa de referencia. Después de la disminución de los estándares, una hipoteca de un millón de renminbis a 20 años generará 220 renminbis menos de interés mensual. El ahorro para el usuario puede ser mayor a 100 mil renminbis. Los bancos, a pesar de que reconocen la calidad subprime de su empresa, confían en que el mercado inmobiliario permanecerá estable. Déjà Vu.
Aunado a lo anterior, se espera que el banco central de China, el Banco Popular de China, recorte 25 puntos su tasa de interés referencial dos veces en el transcurso del año lo cual daría como resultado una tasa de 6.06 por ciento. Asimismo, el banco central el mes pasado recorto los requerimientos en materia de reservas 50 puntos complementando una medida similar efectuada en diciembre. Este último corte establece un RRR de 20.5 por ciento para los grandes bancos comerciales y 17 por ciento para los pequeños y medianos. Adicionalmente los reguladores están nerviosos por el desarrollo de variedades informales de intermediación financiera entre los que destacan los préstamos fiduciarios los cuales se caracterizan por su mala calidad. En dichos préstamos, el banco actúa como agente de un esquema crediticio de tres partes. El banco no asume ningún riesgo y lo deja fuera de su hoja de balance. La popularidad de estos préstamos de mala calidad se refleja en el hecho de que si instituciones como el China Construction Bank reflejaran estas operaciones en sus hojas de balance estos representarían 778 mil millones de renmimbis, un monto cercano a su libro de préstamos hipotecarios
Tal como se puede apreciar, y considerando que la economía china crecerá este año un 7.5%, su menor porcentaje desde 2004, puede que apreciemos más medidas de ésta índole que busquen fomentar el crecimiento económico. Sin embargo, me atrevo a afirmar que China está gestando un nuevo problema subprime que no solo debería preocupar a los reguladores chinos sino a todo el mundo ya que en este contexto podemos apreciar los dos elementos que generan una crisis financiera: democracia financiera mal estructurada, desregulación financiera y alto índice de innovación.