Walter Bagehot, en su célebre obra Lombard Street, criticaba con sustento en análisis de pensadores como Henry Thornton las prácticas del Banco de Inglaterra y manifestó que los bancos centrales podían controlar potenciales crisis financieras actuando como prestamista de última instancia.
Un siglo después de la publicación de Lombard Street las dimensiones del sector bancario en el Reino Unido eran estables alrededor de un 50% del Producto Interno Bruto (PIB). Pero durante los últimos 50 años las hojas de balance se han expandido tan rápido que hoy en día suelen representar más del 600% total del PIB.
Con base en lo anterior, los bancos centrales han expandido sus roles, por iniciativa propia o a petición de los gobiernos, más allá de su tarea convencional vinculada a la política monetaria ya que bajo el presente escenario están tomando más responsabilidades relacionadas a la supervisión de los bancos y a la estabilidad del sistema financiero en su conjunto. La banca central se ha convertido en un juego más complicado en donde existen nuevos riesgos.
Antes de la crisis, el consenso general establecía que los bancos centrales debían ser operados por tecnócratas, libres de interferencia política, persiguiendo una sola meta elemental: la estabilidad de los precios, con una sola herramienta: las tasas de interés. Muchos consideraban que la supervisión del sistema debía quedar en manos de otros reguladores.
De cierta forma podemos afirmar que los bancos centrales han retomado sus tareas originales.Los primeros bancos centrales fueron concebidos para administrar las finanzas soberanas y emitir/acuñar moneda. Estas funciones les proporcionaba una gran ventaja competitiva que eventualmente los llevó a convertirse en los prestamistas de última instancia de Bagehot. Debido a que dicho papel representaba un gran potencial de riesgo moral y el riesgo de pérdida, los bancos centrales también adoptaron el rol de supervisores bancarios, sólo en tiempos recientes la política monetaria pasó a ser su responsabilidad prioritaria.
La primera prueba de este retorno lo tenemos en frente: las facultades macroprudenciales de los bancos centrales serán puestas a prueba ante los crecientes temores relativos a las bajas tasas de interés y los grandes índices de adquisición de deudas soberanas que para muchos representan las semillas de la próxima gran crisis financiera.
domingo, 20 de febrero de 2011
sábado, 29 de enero de 2011
Davos y la responsabilidad sobre la Crisis Subprime
Durante el segundo y tercer día del Foro Económico de Davos fue posible apreciar un cambio en el espíritu de los banqueros con respecto al año pasado en donde públicamente estuvieron bajo ataque y siendo responsabilizados por la catástrofe financiera desatada durante el 2007 mientras escupían fuego contra sus respectivos gobiernos en privado; sin embargo ahora pudimos presenciar una contraofensiva del sector. Tal como expuse en el post previo, Gary Cohn, presidente de Goldman Sachs, afirmó que los nuevas esquemas de regulación serían la causa de la siguiente crisis financiera; Jaime Dimon, líder de JP Morgan, por su parte tuvo como objetivo particular a todas aquellas personas que culpan a los bancos por la crisis financiera. De esta forma el discurso de los bancos ha cambiado y se ha enfocado en exigir a los gobiernos la creación de un entorno favorable para que, en cumplimiento de la Ley de Gurley-Shaw, puedan ser el pilar del crecimiento económico internacional. La mayoría parece aceptar que las reformas de Basilea III tienen sentido pero han hecho público que para su funcionamiento se necesita detener la hostilidad desatada contra los bancos para que así se pueda crear un pilar sólido de interacción cultural y tecnológica para evitar así futuras crisis. Asimismo advirtieron a los gobiernos de que las bajas tasas de interés están gestando un problema inflacionario mayor. Otro punto de prioridad para los bancos ha sido el problema de la crisis del Euro. A pesar de que se tiene la confianza de que la peor parte de dicho problema ya es cosa del pasado, se advirtió que existe el potencial de pequeñas crisis a través de la región, por lo que se exhortó a los gobiernos a actuar de forma decisiva ya que, a consideración del sector, la raíz de las crisis que nos ocupan se encuentra en el endeudamiento gubernamental excesivo de la misma forma que en el sobre apalancamiento de los bancos, por lo que los gobiernos deben reconocer su responsabilidad también.
viernes, 28 de enero de 2011
Suiza y el futuro de la regulación financiera
Suiza es famosa por sus cantones, por sus paisajes, la guardia pontificia, por ser la cuna de grandes banqueros como Isaac Panchaud y por ser la sede del Foro Económico de Davos. Con respecto a esto último, en su edición 2011 hemos podido ser testigos de un gran debate con relación al futuro de la regulación financiera. En lo particular encuentro interesante los planteamientos relativos a la estructura de las instituciones, después de todo, Northern Rock era un banco que operaba bajo los modelos bancarios tradicionales y Lehman Brothers era simplemente un banco de inversión, ninguno de los dos considerado “Too Big to Fail”. Ante este hecho, en el Foro Económico de Davos, personas como el Director del Banco Nacional Suizo, Larry Summers y Gary Cohn hicieron evidente la naturaleza de los mercados financieros modernos insistiendo que las regulaciones propuestas hasta el momento como el “Volcker Rule” sólo darán como resultado un flujo de inversiones hacia activos de alto riesgo derivado de las limitaciones de dichas regulaciones y el alto índice de innovación en el sector, pensemos por un momento ¿cuál va a ser la reacción en el sector ante estas limitaciones? es posible colegir de inmediato que alguien, en menos de una semana, habrá encontrado la forma de filtrarse a través de dichas regulaciones.
Durante este periodo de desregulación financiera que inició durante la década de 1980, hemos podido presenciar una explosión Cámbrica en el sector caracterizada por la aparición de una gran diversidad de instituciones, productos y servicios los cuales, desafortunadamente, no han sido contemplados por la mayoría de nuestros reguladores quienes se rigen aún por los principios racionales del Homo oeconomicus. Un estudio elaborado conjuntamente por Gerald Caprio y Daniela Klingebiel identifica a la interferencia política, la administración bancaria deficiente y esquemas de regulación y supervisión ineficaces como 3 de los 5 principales factores generadores de inestabilidad y crisis financieras. Lo anterior es el resultado de la falta de entendimiento técnico y cultural existente entre reguladores, instituciones financieras y los usuarios del sistema, esto es de vital importancia debido a que cuando la relación existente entre los participantes en el sector se desmorona se genera un escenario como el que presenciamos en nuestro contexto en donde las instituciones financieras alrededor del orbe terminan operando bajo regulaciones inaplicables y que generan una contracción en el crédito, u otorgan un amplio margen de maniobra a las instituciones que lleva generalmente a la repetición de las fallas que se encuentran detrás de cada crisis.
En Suiza, tanto en Davos como en Basilea, los políticos y reguladores han fallado en comprender que las actividades creativas del sector han contribuido a las crisis más devastadoras de la historia principalmente debido a que se forman y se desenvuelven en diferentes mundos y diferentes culturas. Lo que la Crisis Subprime nos ha enseñado es que la estructura regulatoria no ha estado al nivel de la evolución de los mercados financieros ya que sus pilares fueron diseñados para evaluar a las instituciones de forma individual en un contexto particular y ningún regulador tiene el mandato de evaluar el impacto de la evolución convergente en cada sistema local, el desarrollo de nuevas instituciones que conforman el “shadow banking system” y su impacto en el sistema global.
De esta forma en Davos y Basilea se debe entender que el problema no sólo radica en una pobre regulación sino también en la ausencia de una regulación fundamentada en las diferencias culturales que permita a las agencias reguladores supervisar a aquéllas instituciones que tomaron riesgos irracionales, en particular aquéllas instituciones que integran el “shadow banking system” las cuales no eran sujetas a las mismas regulaciones prudenciales que regían la operación de la banca comercial, instituciones que otorgaban créditos, financiaban y proveían capital pero que necesitaban pedir prestado a los intermediarios tradicionales debido a que en primer lugar no tenían dinero propio para operar. De esta forma aparecieron instituciones crediticias que en realidad no eran instituciones crediticias, eran instituciones que necesitaban pedir prestado para poder otorgar crédito. Con esto en mente, y a espera de la respuesta del sector el día de mañana en Davos, no puedo menos que pensar para mis adentros que si hace cuac es un pato, si pide prestado en corto y presta e invierte a largo plazo es un banco, y sobre esa premisa debe girar las nuevas regulaciones internacionales.
Durante este periodo de desregulación financiera que inició durante la década de 1980, hemos podido presenciar una explosión Cámbrica en el sector caracterizada por la aparición de una gran diversidad de instituciones, productos y servicios los cuales, desafortunadamente, no han sido contemplados por la mayoría de nuestros reguladores quienes se rigen aún por los principios racionales del Homo oeconomicus. Un estudio elaborado conjuntamente por Gerald Caprio y Daniela Klingebiel identifica a la interferencia política, la administración bancaria deficiente y esquemas de regulación y supervisión ineficaces como 3 de los 5 principales factores generadores de inestabilidad y crisis financieras. Lo anterior es el resultado de la falta de entendimiento técnico y cultural existente entre reguladores, instituciones financieras y los usuarios del sistema, esto es de vital importancia debido a que cuando la relación existente entre los participantes en el sector se desmorona se genera un escenario como el que presenciamos en nuestro contexto en donde las instituciones financieras alrededor del orbe terminan operando bajo regulaciones inaplicables y que generan una contracción en el crédito, u otorgan un amplio margen de maniobra a las instituciones que lleva generalmente a la repetición de las fallas que se encuentran detrás de cada crisis.
En Suiza, tanto en Davos como en Basilea, los políticos y reguladores han fallado en comprender que las actividades creativas del sector han contribuido a las crisis más devastadoras de la historia principalmente debido a que se forman y se desenvuelven en diferentes mundos y diferentes culturas. Lo que la Crisis Subprime nos ha enseñado es que la estructura regulatoria no ha estado al nivel de la evolución de los mercados financieros ya que sus pilares fueron diseñados para evaluar a las instituciones de forma individual en un contexto particular y ningún regulador tiene el mandato de evaluar el impacto de la evolución convergente en cada sistema local, el desarrollo de nuevas instituciones que conforman el “shadow banking system” y su impacto en el sistema global.
De esta forma en Davos y Basilea se debe entender que el problema no sólo radica en una pobre regulación sino también en la ausencia de una regulación fundamentada en las diferencias culturales que permita a las agencias reguladores supervisar a aquéllas instituciones que tomaron riesgos irracionales, en particular aquéllas instituciones que integran el “shadow banking system” las cuales no eran sujetas a las mismas regulaciones prudenciales que regían la operación de la banca comercial, instituciones que otorgaban créditos, financiaban y proveían capital pero que necesitaban pedir prestado a los intermediarios tradicionales debido a que en primer lugar no tenían dinero propio para operar. De esta forma aparecieron instituciones crediticias que en realidad no eran instituciones crediticias, eran instituciones que necesitaban pedir prestado para poder otorgar crédito. Con esto en mente, y a espera de la respuesta del sector el día de mañana en Davos, no puedo menos que pensar para mis adentros que si hace cuac es un pato, si pide prestado en corto y presta e invierte a largo plazo es un banco, y sobre esa premisa debe girar las nuevas regulaciones internacionales.
jueves, 22 de julio de 2010
Obama firma la Reforma Financiera
El día de ayer el Presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, compareció en su reporte semi anual de política monetaria frente al Congreso de los Estados Unidos para hablar entre otras cosas de la reforma financiera que fue firmada por el Presidente Barack Obama esa misma mañana. Con respecto a esta última, Bernanke adoptó una postura bastante optimista afirmando que "esta legislación representa un progreso significativo hacia la reducción de potenciales crisis financieras en el futuro, además de que fortalece la capacidad de los reguladores financieros para responder a los riesgos que puedan emerger. Más importante aún, esta legislación fomenta la estabilidad del sistema financiero en su totalidad en formas consistentes con esta nueva legislación".
Ante el entusiasmo del señor Bernanke no pude menos que revisar la reforma financiera más radical desde la Ley Glass-Steagall en 1933. La denominada Ley Dodd-Frank, llamada así en honor a sus arquitectos Chris Dodd y Barney Frank, desarrolla tres puntos esenciales:
- La expansión de los poderes y responsabilidades de múltiples agencias: La Ley Dodd-Frank crea un consejo de asesores reguladores en materia de amenazas emergentes, consolida en una sola agencia la supervisión de un amplio catálogo de productos y servicios financieros que va desde hipotecas hasta tarjetas de crédito, y la FED podrá intervenir con respecto a intermediarios que comprenden el "Shadow Banking System".
- Derivados: Literalmente aquí y en China los derivados son vistos como el elemento futuro que desatará la siguiente gran crisis sistémica debido principalmente a su opacidad y los factores de inestabilidad que insertan en el sistema, por lo que la Ley que nos ocupa presenta las bases para el establecimiento de un intermediario público que haga un seguimiento previo de la negociación, de su desarrollo y el resultado.
- El problema de los bancos demasiado grandes para quebrar: La aportación más importante de este cuerpo normativo es la creación de una autoridad que tendrá facultades para controlar y en su caso liquidar a toda aquella institución que a través de sus fallas represente un peligro para el equilibrio sistémico. Este régimen ya existía para los bancos tradicionales pero se ha extendido a compañías como AIG o la extinta Lehman Brothers con el fin de proteger a los contribuyentes.
Este paquete regulatorio pasa a ser un elemento más del esfuerzo global que busca establecer controles gubernamentales en un sector que, antes del 2007, se sostenía en la hipótesis de los mercados racionales. Los banqueros a pesar de su enojo, hoy respiran tranquilos gracias a que el proyecto de la Ley Volcker y el fantasma de la Ley Glass-Steagal quedan en el recuerdo.
Sin embargo, a pesar de tener las mejores intenciones, presenta todavía algunas fallas. Primero, tiene su origen en una postura populista la que jamás será compatible con el sector financiero puesto que ha quedado evidenciado a través de la historia que estas leyes sólo restringen el actuar, limitan el crédito y llevan a conflictos abiertos entre el Estado y los banqueros debido a la falta de comunicación y coordinación necesarias para materializar una ley acorde al espíritu de los tiempos; segundo, la ley en cuestión regula en función a la forma y no a la función, esto se deriva de la falta de actualización normativa referida al modelo tradicional 3-6-3 y se puede apreciar en el hecho de que la FED podrá auxiliar a controladoras bancarias bajo determinadas condiciones, pero limitará ésta ayuda a otros participantes que son sistémicamente importantes, lo que llevará a la adquisición masiva de pequeños depositarios cuando los intermediarios no bancarios se encuentren en problemas transfiriendo así el riesgo desde los mismos cimientos del sistema; y tercero, se acusó durante la elaboración de esta ley que gigantes como Goldman Sachs (los cuales cabe destacar se mantuvieron saludables durante el fenómeno subprime) fueron los causantes del presente escenario, pero no se contempla en ningún punto reformas regulatorias que contemplen las operaciones de instituciones como Fannie Mae y Freddie Mac las cuales como es bien sabido representaron un papel en el desarrollo de las políticas de la Democracia Financiera que condujo a la Crisis Subprime, después de todo, de buenas intenciones está hecho el camino al infierno.
Ante el entusiasmo del señor Bernanke no pude menos que revisar la reforma financiera más radical desde la Ley Glass-Steagall en 1933. La denominada Ley Dodd-Frank, llamada así en honor a sus arquitectos Chris Dodd y Barney Frank, desarrolla tres puntos esenciales:
- La expansión de los poderes y responsabilidades de múltiples agencias: La Ley Dodd-Frank crea un consejo de asesores reguladores en materia de amenazas emergentes, consolida en una sola agencia la supervisión de un amplio catálogo de productos y servicios financieros que va desde hipotecas hasta tarjetas de crédito, y la FED podrá intervenir con respecto a intermediarios que comprenden el "Shadow Banking System".
- Derivados: Literalmente aquí y en China los derivados son vistos como el elemento futuro que desatará la siguiente gran crisis sistémica debido principalmente a su opacidad y los factores de inestabilidad que insertan en el sistema, por lo que la Ley que nos ocupa presenta las bases para el establecimiento de un intermediario público que haga un seguimiento previo de la negociación, de su desarrollo y el resultado.
- El problema de los bancos demasiado grandes para quebrar: La aportación más importante de este cuerpo normativo es la creación de una autoridad que tendrá facultades para controlar y en su caso liquidar a toda aquella institución que a través de sus fallas represente un peligro para el equilibrio sistémico. Este régimen ya existía para los bancos tradicionales pero se ha extendido a compañías como AIG o la extinta Lehman Brothers con el fin de proteger a los contribuyentes.
Este paquete regulatorio pasa a ser un elemento más del esfuerzo global que busca establecer controles gubernamentales en un sector que, antes del 2007, se sostenía en la hipótesis de los mercados racionales. Los banqueros a pesar de su enojo, hoy respiran tranquilos gracias a que el proyecto de la Ley Volcker y el fantasma de la Ley Glass-Steagal quedan en el recuerdo.
Sin embargo, a pesar de tener las mejores intenciones, presenta todavía algunas fallas. Primero, tiene su origen en una postura populista la que jamás será compatible con el sector financiero puesto que ha quedado evidenciado a través de la historia que estas leyes sólo restringen el actuar, limitan el crédito y llevan a conflictos abiertos entre el Estado y los banqueros debido a la falta de comunicación y coordinación necesarias para materializar una ley acorde al espíritu de los tiempos; segundo, la ley en cuestión regula en función a la forma y no a la función, esto se deriva de la falta de actualización normativa referida al modelo tradicional 3-6-3 y se puede apreciar en el hecho de que la FED podrá auxiliar a controladoras bancarias bajo determinadas condiciones, pero limitará ésta ayuda a otros participantes que son sistémicamente importantes, lo que llevará a la adquisición masiva de pequeños depositarios cuando los intermediarios no bancarios se encuentren en problemas transfiriendo así el riesgo desde los mismos cimientos del sistema; y tercero, se acusó durante la elaboración de esta ley que gigantes como Goldman Sachs (los cuales cabe destacar se mantuvieron saludables durante el fenómeno subprime) fueron los causantes del presente escenario, pero no se contempla en ningún punto reformas regulatorias que contemplen las operaciones de instituciones como Fannie Mae y Freddie Mac las cuales como es bien sabido representaron un papel en el desarrollo de las políticas de la Democracia Financiera que condujo a la Crisis Subprime, después de todo, de buenas intenciones está hecho el camino al infierno.
lunes, 19 de julio de 2010
La Nueva Banca en China
La reconocida revista The Banker acaba de publicar su reconocida lista de los 1000 bancos más grandes del mundo la cual, es un punto de partida ideal para analizar las tendencias internacionales tal como se pudo apreciar con el ascenso y la caída de las políticas keiretzu que condujeron a la economía japonesa en los 80 y el apogeo de los bancos occidentales. Sin embargo, hoy en día es posible apreciar que los bancos en los mercados emergentes son cada vez más grandes, mucha gente espera que en el mediano plazo veremos bancos de la India dentro de los 15 más grandes, mientras que bancos chinos y brasileños ya se encuentran ahí. Los bancos chinos en particular son muy interesantes. La revolución bancaria en China contrasta con la revolución financiera de los sistemas occidentales ya que, mientras los bancos americanos y europeos hacen frente a una revolución regulatoria que se materializará en mayores índices de capital, limites al tamaño de los intermediarios y sus actividades, y la creación de super reguladores entre otras propuestas, China se ha dedicado a reformar su sistema para así eliminar a la burocracia comunista y ampliar el margen de operación de los bancos que eran propiedad del Estado (esta transición se completó con la "liberación" del Agricultural Bank of China en el presente año) para así colocar a 4 de sus grandes bancos dentro de los 10 más valiosos en el mundo, encabezados en el primer lugar por el Industrial and Commercial Bank of China y el China Construction Bank en el segundo.
China a su vez es el sistema financiero modelo en la generación de formas transitorias ya que a pesar de presentar un crecimiento mayor al visto durante el establecimiento de las políticas keiretzu en Japón, ha llevado una muy buena crisis en donde no ha caído en la tentación de exponerse abierta y repentinamente a la volatilidad de los mercados y sus reguladores limitan la participación de la banca y de los capitales extranjeros mientras llevan a cabo dicha transición. Esta política que puede ser calificada de conservadora se ve reflejada en los paquetes de pagos que reciben las cabezas de sus intermediarios, por ejemplo, el presidente del Industrial and Commercial Bank of China recibió sólo $134,000 dólares por este concepto.
La pregunta inicial en este tema es ¿Cómo lo consiguieron? Bueno, el modelo bancario conocido como Beijing tiene sus raíces en los años posteriores a la Crisis Asiática. En sus inicios los políticos y reguladores exhortaron a los bancos a incrementar el otorgamiento de créditos los cuales se incrementaron de forma exponencial hasta llegar a una proporción del 102% con respecto al PIB en 2008 y 127% en 2009. A pesar de que que esta parte de la política financiera china tiene muchos admiradores en países como Brasil e India uno no puede dejar de advertir el problema subprime en la misma ya que inmediatamente tres cuartas partes de las obligaciones quedaron insolutas, lo anterior hizo de China el país líder en rescates bancarios lo que llevo a los reguladores a adecuar el modelo 北京 para evitar dichas situaciones ya que tan solo en 1998 se invirtieron $420 mil millones en el rescate de 5 bancos.
Tal como mencioné en una entrada previa, China a través de financieros como Liu Mingkang, presidente de la Comisión de Regulación Bancaria en China, se postulan en contra de extender el crédito en demasía teniendo en consideración la potencial amenaza y de entrar de forma plena a los mercados financieros internacionales ya que la prioridad en la agenda de las autoridades financieras chinas es llevar a buen término el boom crediticio que los ocupa para así poder dedicarse a diseñar la infraestructura que les permita explotar de forma óptima los mercados de deuda soberana y mercados accionarios.
El reporte de The Banker y otros estudios representativos en la materia presentan a los Bancos Chinos como las instituciones dominantes en el contexto presente debido a el gran potencial endémico de crecer en su propio país gracias a la libertad operacional que se les ha otorgado durante la última década. Con sustento en esto, la segunda fase de reformas del modelo Beijing se sostendrá sobre dos pilares: Primero, estabilizar y enlistar la mayor cantidad posible de intermediarios en manos del gobierno y regularizar las múltiples cooperativas rurales que operan en las provincias más allás del control de las autoridades financieras, mientras que el segundo pilar consistirá en reforzar la disciplina comercial y la transparencia en el sector.
Finalmente, con relación a este segundo pilar, el dragón rojo y amarillo se ha enfocado en las actividades vinculadas a contratos tipo deuda como préstamos respaldados por garantías gubernamentales y préstamos transferidos de las hojas de balance a fideicomisos u otras figuras afines. Como todo producto de la innovación financiera estos nuevos productos traen un gran factor de inestabilidad debido a la opacidad derivada de su novedad y las limitantes colocadas a la participación extranjera por lo tanto este escenario, el desafío de China es continuar creciendo sin caer en la exuberancia irracional que ha llevado a naciones como Japón y Estados Unidos a caer en grandes crisis financieras. Si no cae en las manos de Fobos y Deimos, China puede poner el ejemplo de como se deben generar formas transitorias, sin sacrificar el tamaño de sus intermediarios y manteniendo una solidez como pocas veces se ha visto.
China a su vez es el sistema financiero modelo en la generación de formas transitorias ya que a pesar de presentar un crecimiento mayor al visto durante el establecimiento de las políticas keiretzu en Japón, ha llevado una muy buena crisis en donde no ha caído en la tentación de exponerse abierta y repentinamente a la volatilidad de los mercados y sus reguladores limitan la participación de la banca y de los capitales extranjeros mientras llevan a cabo dicha transición. Esta política que puede ser calificada de conservadora se ve reflejada en los paquetes de pagos que reciben las cabezas de sus intermediarios, por ejemplo, el presidente del Industrial and Commercial Bank of China recibió sólo $134,000 dólares por este concepto.
La pregunta inicial en este tema es ¿Cómo lo consiguieron? Bueno, el modelo bancario conocido como Beijing tiene sus raíces en los años posteriores a la Crisis Asiática. En sus inicios los políticos y reguladores exhortaron a los bancos a incrementar el otorgamiento de créditos los cuales se incrementaron de forma exponencial hasta llegar a una proporción del 102% con respecto al PIB en 2008 y 127% en 2009. A pesar de que que esta parte de la política financiera china tiene muchos admiradores en países como Brasil e India uno no puede dejar de advertir el problema subprime en la misma ya que inmediatamente tres cuartas partes de las obligaciones quedaron insolutas, lo anterior hizo de China el país líder en rescates bancarios lo que llevo a los reguladores a adecuar el modelo 北京 para evitar dichas situaciones ya que tan solo en 1998 se invirtieron $420 mil millones en el rescate de 5 bancos.
Tal como mencioné en una entrada previa, China a través de financieros como Liu Mingkang, presidente de la Comisión de Regulación Bancaria en China, se postulan en contra de extender el crédito en demasía teniendo en consideración la potencial amenaza y de entrar de forma plena a los mercados financieros internacionales ya que la prioridad en la agenda de las autoridades financieras chinas es llevar a buen término el boom crediticio que los ocupa para así poder dedicarse a diseñar la infraestructura que les permita explotar de forma óptima los mercados de deuda soberana y mercados accionarios.
El reporte de The Banker y otros estudios representativos en la materia presentan a los Bancos Chinos como las instituciones dominantes en el contexto presente debido a el gran potencial endémico de crecer en su propio país gracias a la libertad operacional que se les ha otorgado durante la última década. Con sustento en esto, la segunda fase de reformas del modelo Beijing se sostendrá sobre dos pilares: Primero, estabilizar y enlistar la mayor cantidad posible de intermediarios en manos del gobierno y regularizar las múltiples cooperativas rurales que operan en las provincias más allás del control de las autoridades financieras, mientras que el segundo pilar consistirá en reforzar la disciplina comercial y la transparencia en el sector.
Finalmente, con relación a este segundo pilar, el dragón rojo y amarillo se ha enfocado en las actividades vinculadas a contratos tipo deuda como préstamos respaldados por garantías gubernamentales y préstamos transferidos de las hojas de balance a fideicomisos u otras figuras afines. Como todo producto de la innovación financiera estos nuevos productos traen un gran factor de inestabilidad debido a la opacidad derivada de su novedad y las limitantes colocadas a la participación extranjera por lo tanto este escenario, el desafío de China es continuar creciendo sin caer en la exuberancia irracional que ha llevado a naciones como Japón y Estados Unidos a caer en grandes crisis financieras. Si no cae en las manos de Fobos y Deimos, China puede poner el ejemplo de como se deben generar formas transitorias, sin sacrificar el tamaño de sus intermediarios y manteniendo una solidez como pocas veces se ha visto.
miércoles, 7 de julio de 2010
Evolución y Protagonismo Financiero Internacional
El pulpo Paul pudo predecir la caída del cuadro germánico en la Copa del Mundo, pero sería capaz de predecir ¿qué bancos emergerán como protagonistas en el nuevo orden financiero internacional? Durante los últimos cuarenta años hemos presenciado un cambio en el protagonismo institucional, por ejemplo, si vemos la lista de los mejores 1000 bancos que publica anualmente The Banker, podremos apreciar no sólo a los gigantes financieros sino el rol desempeñado por las economías que los han producido. Esto último es de gran importancia y nos presenta una pista ya que de acuerdo con la teoría de Gurley-Shaw los bancos reflejan el nivel de desarrollo de una economía en su conjunto.
Es bien sabido que es considerado poco profesional para los economistas basar sus análisis en historias de la antigua Babilonia o del esplendor de la Italia del Renacimiento, pero es en esta secuencia de eventos donde podemos apreciar el papel desempeñado por las innovaciones financieras y como, a través de sus infinitas variaciones, nuestra civilización ha sido forjada. Estos eventos no sólo sirven para explicar los hechos, son los hechos mismos.
Tal como ya he expuesto en entradas anteriores, las nuevas generaciones han podido apreciar el incremento en el número y diversidad de sistemas financieros durante el periodo de la postguerra, los cuales tienen sus orígenes en la salida de los regímenes coloniales de muchos países, la disolución de algunos imperios y en la caída de la Unión Soviética; sin embargo, la diversidad y la innovación financiera tienen orígenes más remotos. A pesar de que no sería del todo correcto afirmar que los pilares de nuestro mundo financiero fueron concebidos en la antigua Babilonia, donde los préstamos se limitaban a ser simples adelantos reales o provenientes de templos religiosos como el Templo Rojo de Uruk, es un excelente punto de partida para apreciar que la innovación financiera y el cambio de roles no son un fenómeno nuevo en los sistemas financieros. En esta civilización tradicionalmente se pueden identificar los fundamentos de las actividades pasivas y activas que conforman el núcleo del negocio bancario los cuales fueron concebidos originalmente para propósitos de simple consumo, aquí radica la razón principal del por qué los usureros, gente que presta dinero con intereses, fueron excomulgados por el Tercer Concilio de Letrán en 1179. Posteriormente, el negocio bancario tuvo que hacer frente a problemas prácticos derivados de las prácticas comerciales que fomentaban la circulación de múltiples monedas por lo que los intermediarios se vieron en la necesidad de ajustar su estructura para orientarla hacia el comercio y las finanzas internacionales dando nacimiento así a los precursores de los bancos centrales modernos y al sistema de reservas fraccionarias. Con el paso del tiempo, la rápida expansión de los mercados financieros incentivó a los banqueros a dirigir su atención hacia las inversiones industriales generando la idea de que un banco puede estar facultado para invertir en valores. Finalmente, con el surgimiento de los mercados alternativos, pudimos ser testigos de cómo los intermediarios adoptaron una postura emprendedora a través de la cual dejaban atrás su papel histórico para así incrementar la complejidad de los sistemas financieros y de las actividades bancarias.
Hoy en día, tras la multicitada crisis, parece existir una noción de estancamiento de la cual surgen afirmaciones como que los sistemas financieros de Asia y del BRIC empiezan a desafiar las nociones del Occidente, y que estos se proyectarán en los años venideros sustentados en su proporción en el PIB global, la representación porcentual de sus poblaciones y finalmente el impacto de la reciente crisis financiera. Sin embargo fallan en considerar que los factores aquí enunciados ocultan el factor "subprime" latente en todo sistema financiero susceptible de sucumbir a la exhuberancia y al miedo. Lo anterior preocupa a países como China quien través de financieros como Liu Mingkang, presidente de la Comisión de Regulación Bancaria en China, se postulan en contra de extender el crédito en demasía teniendo en consideración la potencial amenaza "subprime" la cual deberá ser erradicada en el futuro a través del desarrollo de actividades de intermediación que trasciendan al modelo tradicional.
En lo personal considero que la evolución de nuestros sistemas continuará y se decantará a favor de aquellos sistemas que desarrollen el andamiaje legal e institucional que les permita en los años venideros promover la desaparición de los bancos comerciales tradicionales en favor de dos tipos de instituciones especializadas: los bancos restringidas a activos negociables o fondos de inversión, que invierten los depósitos del público en títulos negociados y, por otra, las entidades financieras o instituciones crediticias, que financian préstamos emitiendo deudas o acciones.
Es bien sabido que es considerado poco profesional para los economistas basar sus análisis en historias de la antigua Babilonia o del esplendor de la Italia del Renacimiento, pero es en esta secuencia de eventos donde podemos apreciar el papel desempeñado por las innovaciones financieras y como, a través de sus infinitas variaciones, nuestra civilización ha sido forjada. Estos eventos no sólo sirven para explicar los hechos, son los hechos mismos.
Tal como ya he expuesto en entradas anteriores, las nuevas generaciones han podido apreciar el incremento en el número y diversidad de sistemas financieros durante el periodo de la postguerra, los cuales tienen sus orígenes en la salida de los regímenes coloniales de muchos países, la disolución de algunos imperios y en la caída de la Unión Soviética; sin embargo, la diversidad y la innovación financiera tienen orígenes más remotos. A pesar de que no sería del todo correcto afirmar que los pilares de nuestro mundo financiero fueron concebidos en la antigua Babilonia, donde los préstamos se limitaban a ser simples adelantos reales o provenientes de templos religiosos como el Templo Rojo de Uruk, es un excelente punto de partida para apreciar que la innovación financiera y el cambio de roles no son un fenómeno nuevo en los sistemas financieros. En esta civilización tradicionalmente se pueden identificar los fundamentos de las actividades pasivas y activas que conforman el núcleo del negocio bancario los cuales fueron concebidos originalmente para propósitos de simple consumo, aquí radica la razón principal del por qué los usureros, gente que presta dinero con intereses, fueron excomulgados por el Tercer Concilio de Letrán en 1179. Posteriormente, el negocio bancario tuvo que hacer frente a problemas prácticos derivados de las prácticas comerciales que fomentaban la circulación de múltiples monedas por lo que los intermediarios se vieron en la necesidad de ajustar su estructura para orientarla hacia el comercio y las finanzas internacionales dando nacimiento así a los precursores de los bancos centrales modernos y al sistema de reservas fraccionarias. Con el paso del tiempo, la rápida expansión de los mercados financieros incentivó a los banqueros a dirigir su atención hacia las inversiones industriales generando la idea de que un banco puede estar facultado para invertir en valores. Finalmente, con el surgimiento de los mercados alternativos, pudimos ser testigos de cómo los intermediarios adoptaron una postura emprendedora a través de la cual dejaban atrás su papel histórico para así incrementar la complejidad de los sistemas financieros y de las actividades bancarias.
Hoy en día, tras la multicitada crisis, parece existir una noción de estancamiento de la cual surgen afirmaciones como que los sistemas financieros de Asia y del BRIC empiezan a desafiar las nociones del Occidente, y que estos se proyectarán en los años venideros sustentados en su proporción en el PIB global, la representación porcentual de sus poblaciones y finalmente el impacto de la reciente crisis financiera. Sin embargo fallan en considerar que los factores aquí enunciados ocultan el factor "subprime" latente en todo sistema financiero susceptible de sucumbir a la exhuberancia y al miedo. Lo anterior preocupa a países como China quien través de financieros como Liu Mingkang, presidente de la Comisión de Regulación Bancaria en China, se postulan en contra de extender el crédito en demasía teniendo en consideración la potencial amenaza "subprime" la cual deberá ser erradicada en el futuro a través del desarrollo de actividades de intermediación que trasciendan al modelo tradicional.
En lo personal considero que la evolución de nuestros sistemas continuará y se decantará a favor de aquellos sistemas que desarrollen el andamiaje legal e institucional que les permita en los años venideros promover la desaparición de los bancos comerciales tradicionales en favor de dos tipos de instituciones especializadas: los bancos restringidas a activos negociables o fondos de inversión, que invierten los depósitos del público en títulos negociados y, por otra, las entidades financieras o instituciones crediticias, que financian préstamos emitiendo deudas o acciones.
martes, 29 de junio de 2010
Coordinación Política-Financiera.
Durante el desarrollo de una crisis financiera cada cuerpo legislativo y cada presidente siente la necesidad de presentar iniciativas que bajo condiciones caóticas de crisis suelen limitar la visión y limitar la eficacia de sus propuestas, adoptando por lo general una postura que puede ser calificada de graquiana, después de todo, de la misma forma que Cayo Graco en tiempos de la República de Roma, los reguladores a través de la historia de Occidente han sustentado sus políticas en la recurrente hostilidad hacia los sistemas financieros y sus participantes derivada de la idea de que aquellos que se dedican a especular y prestar dinero en cierta forma son parásitos de la economía real representada por la agricultura y la manufactura. Esta hostilidad tiene tres causas principales:
1. Los deudores suelen superar ampliamente en número a los financieros;
2. Las crisis y escándalos vinculados al sistema ocurren con cierta frecuencia proyectando así la imagen de que los intermediarios fomentan la pobreza en vez de fomentar la riqueza, la volatilidad en vez de la estabilidad;
3. Por siglos los servicios financieros en todo el mundo fueron proporcionados por miembros de minorías étnicas y religiosas.
De esta forma, frente a la ira general y buscando proteger a los contribuyentes, el Estado empieza a hacer revisiones y modificaciones regulatorias con el fin de fortalecer las redes de seguridad que caracterizan a todos los sistemas financieros surgidos del periodo de la posguerra como resultado del final de la colonización en muchos países, la disolución de varios imperios y la caída de la Unión Soviética.
Durante estas investigaciones, uno puede caer en la tentación de culpar a los banqueros de todos los males de la sociedad, sin embargo, conforme se hace un estudio más profundo se puede llegar a la conclusión de que los banqueros no son más que un chivo expiatorio para calmar al espíritu liberado por los "Espíritus Animales" de Keynes.
Estás conclusiones son de gran valor para todo regulador, incluso el legendario Ferdinand Pecora quien llevó a cabo un examen exhaustivo contra John Pierpont Morgan, reconoció en su obra "Wall Street Under Oath" que hacer la guerra a los banqueros es un gran error que nos conduce a escenarios como el que hoy vivimos. Tras citaciones e investigaciones diseñadas para calmar la ira del público contra el único banco de inversión saludable en Wall Street, Goldman Sachs, alrededor del mundo comienzan a materializarse las nuevas regulaciones que buscan limitar el tamaño y las actividades de los intermediarios, las reservas de capital que deben retener, y el manejo de productos derivados a través de "Clearing Houses"; desafortunadamente, estás políticas no impedirán otra crisis sistémica en nuestros sistemas financieros e introducen nuevos factores de inestabilidad a un mercado que se caracteriza por su volatilidad, incluso Paul Volcker quien da su nombre a la regulación más radical en los Estados Unidos después del Glass-Steagal Act exhorta a todos los gobiernos a trascender dichas políticas.
Tal como ya he expuesto en otros escritos, esta volatilidad deriva de la mala regulación y la innovación. Lo anterior tiene una causa principal:La falta de comunicación entre el Estado y el mundo financiero. En este sentido esta falta de comunicación a través del tiempo ha generado conflictos periódicos los cuales se materializan en regulaciones complejas que nadie entiende y bajo las cuales los intermediarios no pueden operar produciendose así una contracción del crédito que incrementa la mala percepción del público para con el sistema ya que de esta forma se fomentan las actividades de riesgo que se encuentran detrás de toda crisis financiera. Durante décadas los conflictos de esta índole incrementaron la complejidad dentro del sistema creando dos mundos diferentes que parecen trabajar de forma independiente cuando deberían colaborar de manera coordinada para diseñar el andamiaje institucional que disminuya los niveles de riesgo.
Desde mi muy particular punto de vista, la comunicación entre cada Estado y sus intermediarios debe partir de la comprensión de los conceptos elementales que rigen al mundo financiero moderno, tal como expuse en la entrada inmediata anterior, para así poder exponer y comprender los peligros que genera un exceso de regulación.
Los representantes del sector deben ser capaces de explicar de forma clara las innovaciones que se desarrollan en una industria que tiene un mercado de crédito cuatro veces mayor al de los mercados de activos para así dotar a los reguladores de los elementos necesarios para hacer frente a las burbujas especulativas y controlar en la medida posible el desarrollo de la innovación financiera. Esto es de vital importancia para dotar de continuidad a un sistema ya que en este momento el mundo
cuenta con la gran ventaja de que la generación de banqueros y reguladores que surgirá de la presente crisis tendrá en mente las fallas que nos condujeron a este fenómeno para así adoptar políticas más conservadoras y promover regulaciones que permitan a futuras generaciones aprender de dicha experiencia. De no conseguir este objetivo, el mundo se encontraría en un escenario similar al que hicimos frente en México en 1982 en el cual se sacrificó el conocimiento y experiencia de los banqueros que sobrevivieron al caos para perder la continuidad histórica y con ello el protagonismo en este mundo de innovación financiera.
1. Los deudores suelen superar ampliamente en número a los financieros;
2. Las crisis y escándalos vinculados al sistema ocurren con cierta frecuencia proyectando así la imagen de que los intermediarios fomentan la pobreza en vez de fomentar la riqueza, la volatilidad en vez de la estabilidad;
3. Por siglos los servicios financieros en todo el mundo fueron proporcionados por miembros de minorías étnicas y religiosas.
De esta forma, frente a la ira general y buscando proteger a los contribuyentes, el Estado empieza a hacer revisiones y modificaciones regulatorias con el fin de fortalecer las redes de seguridad que caracterizan a todos los sistemas financieros surgidos del periodo de la posguerra como resultado del final de la colonización en muchos países, la disolución de varios imperios y la caída de la Unión Soviética.
Durante estas investigaciones, uno puede caer en la tentación de culpar a los banqueros de todos los males de la sociedad, sin embargo, conforme se hace un estudio más profundo se puede llegar a la conclusión de que los banqueros no son más que un chivo expiatorio para calmar al espíritu liberado por los "Espíritus Animales" de Keynes.
Estás conclusiones son de gran valor para todo regulador, incluso el legendario Ferdinand Pecora quien llevó a cabo un examen exhaustivo contra John Pierpont Morgan, reconoció en su obra "Wall Street Under Oath" que hacer la guerra a los banqueros es un gran error que nos conduce a escenarios como el que hoy vivimos. Tras citaciones e investigaciones diseñadas para calmar la ira del público contra el único banco de inversión saludable en Wall Street, Goldman Sachs, alrededor del mundo comienzan a materializarse las nuevas regulaciones que buscan limitar el tamaño y las actividades de los intermediarios, las reservas de capital que deben retener, y el manejo de productos derivados a través de "Clearing Houses"; desafortunadamente, estás políticas no impedirán otra crisis sistémica en nuestros sistemas financieros e introducen nuevos factores de inestabilidad a un mercado que se caracteriza por su volatilidad, incluso Paul Volcker quien da su nombre a la regulación más radical en los Estados Unidos después del Glass-Steagal Act exhorta a todos los gobiernos a trascender dichas políticas.
Tal como ya he expuesto en otros escritos, esta volatilidad deriva de la mala regulación y la innovación. Lo anterior tiene una causa principal:La falta de comunicación entre el Estado y el mundo financiero. En este sentido esta falta de comunicación a través del tiempo ha generado conflictos periódicos los cuales se materializan en regulaciones complejas que nadie entiende y bajo las cuales los intermediarios no pueden operar produciendose así una contracción del crédito que incrementa la mala percepción del público para con el sistema ya que de esta forma se fomentan las actividades de riesgo que se encuentran detrás de toda crisis financiera. Durante décadas los conflictos de esta índole incrementaron la complejidad dentro del sistema creando dos mundos diferentes que parecen trabajar de forma independiente cuando deberían colaborar de manera coordinada para diseñar el andamiaje institucional que disminuya los niveles de riesgo.
Desde mi muy particular punto de vista, la comunicación entre cada Estado y sus intermediarios debe partir de la comprensión de los conceptos elementales que rigen al mundo financiero moderno, tal como expuse en la entrada inmediata anterior, para así poder exponer y comprender los peligros que genera un exceso de regulación.
Los representantes del sector deben ser capaces de explicar de forma clara las innovaciones que se desarrollan en una industria que tiene un mercado de crédito cuatro veces mayor al de los mercados de activos para así dotar a los reguladores de los elementos necesarios para hacer frente a las burbujas especulativas y controlar en la medida posible el desarrollo de la innovación financiera. Esto es de vital importancia para dotar de continuidad a un sistema ya que en este momento el mundo
cuenta con la gran ventaja de que la generación de banqueros y reguladores que surgirá de la presente crisis tendrá en mente las fallas que nos condujeron a este fenómeno para así adoptar políticas más conservadoras y promover regulaciones que permitan a futuras generaciones aprender de dicha experiencia. De no conseguir este objetivo, el mundo se encontraría en un escenario similar al que hicimos frente en México en 1982 en el cual se sacrificó el conocimiento y experiencia de los banqueros que sobrevivieron al caos para perder la continuidad histórica y con ello el protagonismo en este mundo de innovación financiera.
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